“Decían que no había huelga y hay huelga. Decían que yo no hablaría y estoy hablando” fueron las desafiantes palabras que pronunció desde la tribuna del Centro Obrero de la calle Dragones 104, un hombre que había aparecido de repente aquella noche, vestido de overol, ardiendo en fiebre y rodeado de trabajadores. Continuar leyendo

