La verdad es una sola. Nuestro equipo no bateó lo necesario, naufragaron cuatro de los seis abridores y se tomaron decisiones nada felices por parte de la dirección en cuanto a la táctica de juego. En esas y otras ideas se resume el balance de tres victorias e igual cantidad de derrotas. Cualquier otra arista complementaria resulta también válida, pero lo vivido por estos días, con mucho dolor, es hoy el nivel que tiene el béisbol cubano, con más o menos suerte. Continuar leyendo

