Consuelo de meditabundos, deleite de los arquitectos soñadores del aire. Así lo definió José Martí, quien sólo fuera ocasional fumador, pero contaba que el general Chingman, de la Nueva Carolina, decía maravillas de las virtudes médicas de la hoja del tabaco. Antonio Núñez Jiménez, en sus excursiones por la geografía magnífica de Cuba, dejó en… Continuar leyendo

