Sepultado literalmente entre las ruinas de los bombardeos de la aviación de la OTAN, brazo armado de las potencias imperialistas, y la intervención militar subversiva de Estados Unidos, Francia, Italia, y el Reino Unido, y otros aliados, Libia dejó de ser en el año 2011 el país que fue, para convertirse en un Estado fallido, fraccionado en tribus, regiones, milicias y grupos armados rivales, algunos leales al Estado Islámico (EI) y pertrechados con armamentos suministrados por Occidente. Continuar leyendo

