Lima.- Mis ejercicios de nostalgia frente a la mar han sido un ciclo eterno de desconfianza y pasión. Tal vez porque continuamente la aprecié con sospecha y deseo. De pequeño la asumí como una inmensa superficie desconocida, donde se ocultaban tesoros fuera de toda fantasía posible. También como el hogar de seres temibles y extraños,… Continuar leyendo

