Culiacán.— Cuando se pierde 1-0, en un duelo con el equipo de casa, ante más de 20 mil personas y con un trabajo casi exacto, las ganas de conversar son pocas. Hay colores más visibles que el Blanco de su apellido, pero Lázaro prefieres respirar, tomarse esta derrota como la más dolida y prometer… Continuar leyendo

