Los órganos de dirección de estas provincias deben evaluar las posibles afectaciones que puedan producirse por intensas lluvias y deslizamientos de tierra; principalmente en las ciudades y zonas montañosas, así como adoptar de forma oportuna y racional las medidas de protección de las personas y los recursos de la economía, en correspondencia con lo previsto en los planes de reducción de desastres y la situación de cada territorio Continuar leyendo

