Bienaventurados aquellos que la vida los premia con una larga y útil existencia. Bienaventurados los que han abierto caminos a fuerza de trabajo, decoro y honradez. Bienaventurado entonces Miguel Ángel Bringas Castellano, un septuagenario que no para de tirar sacos a diestra y siniestra. Continuar leyendo

