En ocasiones solo se habla de las dificultades del sector del comercio, la gastronomía y los servicios; dígase mala elaboración de las ofertas; deficiente atención a los clientes; falta de gestión para mejores surtidos, entre otros.

Sin embargo, detrás de cada espacio hay tambièn directivos y trabajadores con deseos de hacer y comprometidos con lo plasmado en las transformaciones económicas y sociales referidas a este gremio, tales como modificar la gestión administrativa estatal del comercio, la gastronomía y los servicios, dando prioridad a las formas de gestión no estatal y a las modalidades de inversión extranjera.
Reordenar el comercio mayorista priorizando la creación de mercados de abasto con acceso directo de personas naturales y jurídicas. No poner límites a los actores que realicen esta actividad; la comercialización y prestación de servicios por entidades extranjeras radicadas en el país, incluyendo
sucursales establecidas al amparo del Decreto 32.
La creación de cadenas de tiendas, restaurantes y red de gastronomía ligera de marcas reconocidas u otras, que se extiendan por todo el país. Invitar a franquicias de alimentos ligeros a invertir en el territorio nacional; licitar a empresas estatales, extranjeras, privadas y cooperativas, parques recreativos, zoológicos, acuarios, áreas protegidas y unidades de alojamiento, fijando las condiciones para su explotación, incluyendo por cientos de ventas en pesos y en divisas.
Además de formalizar, en las comunidades, vendedores en diversas modalidades. Habilitar carné de «vendedor ambulante» y aplicar un régimen simplificado de impuestos. Estimular las compras públicas mayoristas y minoristas, utilizando como capital de trabajo el fondo presupuestario de compras públicas y créditos bancarios. Sin contar el tránsito de la canasta familiar normada, a las ventas controladas sin subsidios en la red de comercio.
Protagonistas
Para hacer realidad tales propósitos ya en los colectivos se «olfatea» un cambio en las maneras de hacer.
Yoel Amador, cocinero, conoce el secreto para darle el sabor perfecto a cada plato que prepara en la Unidad Empresarial de Base( UEB) restaurante La Ínsula, ubicada en el paseo Martí de Nueva Gerona.
«No se trata solo de ingredientes: es esa pizca de amor y dedicación que convierte cada comida en una experiencia especial para quienes la disfrutan. Son años de trabajo en la cocina que me han permitido perfeccionar habilidades y dominar el arte culinario, desde la elección de los productos hasta la presentación fina», expresó el obrero y lanzó entonces la interrogante ¿qué sería de un restaurante sin su cocinero, y un cocinero sin su auxiliar de cocina?

Zenaida Pérez Moreno lleva tres años desempeñándose como auxiliar de cocina en ese mismo colectivo y ama lo que hace y cada día se esfuerza por apoyar la labor del cocinero. Labora con amor y convencida de que lo añadido a la comida debe llevar el sello único de quienes elaboran los alimentos.
En medio del bullicio cotidiano de la arteria principal, este centro realizó por estos días un gesto altruista y humano: regalarles un almuerzo a las personas más vulnerables que transitan o residen en los alrededores de dicha calle, la cual lleva el nombre del Apóstol. La iniciativa, sencilla pero cargada de mucho amor, convirtió al restaurante en un espacio de encuentro y solidaridad para socializar acerca del acontecer local e internacional.
El guardián del Abra
Cuando se habla de altruismo, entrega y pasión, surge entonces el nombre de Jorge Más, director de la UEB El Abra donde ha dejado huellas que se sienten en cada rincón: por el detalle de sus manos, la armonía de sus gestos y la energía que transmite a quienes lo acompañan.

Este restaurante es un insigne en la Isla de la Juventud, allí se respira limpieza, responsabilidad, laboriosidad y deseos de «echar» el extra.
Su profesionalidad no mide esfuerzos; tampoco su amor, sentimiento reflejado en la atmósfera que envuelve el entorno natural y en la calidez que se desprende en los platos servidos. «Hablar del restaurante envuelve muchos sueños colectivos, junto a un equipo que vibra con la misma intensidad: dar lo mejor por el pueblo. Llegamos temprano y la energía nos atrae, empuja, contagia, hasta rozar lo perfecto: la armonía entre sabor, servicio y naturaleza es único.
«Los tiempos pueden ser difíciles, las fuerzas flaquean, pero trabajamos por transformar los desafíos en metas por el bien del comercio. «No nos detiene nada. Nuestro lema es la constancia si queremos ver los resultados, no por gusto ostentamos la condición de Vanguardia Nacional, la cual mantendremos y defenderemos su ratificación hasta con las uñas» subrayó Jorge, rostro de este espacio que sigue siendo símbolo de identidad y orgullo. En El Abra él no solo dirige: inspira, conecta y recuerda que la verdadera grandeza está en la dedicación que se convierte en legado.

