Si usted me preguntara lo mejor de la lucha grecorromana cubana no dudaría en responderle que: trabaja a pesar de chocar con imposibles y conquista, donde otros titubean o se esconden en realidades, que ocultan ciertos intereses. Si me sonsacara más le argumentaría, que sus cimientos no solo se sostienen en el talento, sino en una pedagogía silenciosa y triunfal que ilumina hombres como Pedro Val, Raúl Trujillo y actualmente Mario Olivera. Precisamente con este último (jefe de entrenadores) dialogó Trabajadores de cara al Campeonato Mundial de Luchas que se celebrará a partir del 24 de octubre en Kazajistán, entre otros asuntos.

“Los objetivos en esta cita serán obtener medallas, independientemente de que la preparación ha sido mala. Es bueno recordar que en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo logramos un buen resultado, solo se nos escapó la medalla de oro de Gabriel Rosillo y eso es parte de la competencia, si bien tampoco pudimos realizar un entrenamiento adecuado”.
Agregó el técnico que a medida que los certámenes aumentan el nivel (campeonatos mundiales, juegos panamericanos y olímpicos) se necesita incursionar en torneos que permitan perfilar mejor a los atletas y así poder lograr los objetivos que se persiguen. Por cierto, un tema sensible e ineludible resaltó en la conversación.
“Ya son más de siete años que no tenemos campeonato nacional de primera categoría. Afecta mucho, sobre todo en la selección de luchadores con los que se trabajará a largo plazo. Estamos realizando topes de control casi todos los meses, sin embargo, a los muchachos de provincia les es muy difícil llegar por el tema del transporte, de todos modos, seguimos trabajando y manteniendo nuestros compromisos con el deporte cubano”, enfatizó.
Rendirse jamás ha sido una opción para la lucha cubana, aunque fuese la alternativa más cómoda y comprensible para algunos en los tiempos que vivimos. Superarse ha sido su símbolo. Apoyarla con elementos palpables, que sostengan su jerarquía es una necesidad. Se lo ha ganado.

