Oriundo de Pinar del Río, criado a las afueras de la ciudad, en zona semirrural, en el seno de una familia de cosecheros de tabaco, a los 37 años Reynel Rojas Medina hizo ya realidad uno de sus mayores sueños, ser Hombre Habano.

Con cinco caballerías de tierra en explotación logra una amplia diversificación de las producciones, que sustentan el autoabastecimiento de la fuerza laboral que tiene contratada, alrededor de 200 personas, y tributa a dos mercados agropecuarios arrendados, uno en la ciudad de Pinar del Río y otro en el poblado costero de Puerto Esperanza, municipio de Viñales.
Crías de ganado menor y mayor, cerdos, gallinas complementan la amplia gama de cultivos que incluye arroz, frijoles y viandas de diversos tipos.
Justamente la rotación del plátano por las vegas forma parte de las estrategias para el mejoramiento de los suelos y la elevación de los rendimientos en cada campaña tabacalera.

Sostiene producciones cooperadas con la Empresa Avícola de la provincia, con dos granjas bajo su administración, posee su propia escogida familiar y dispone de energía fotovoltaica para el respaldo de riego en los cultivos.
No obstante, asegura “no sueño con ser un empresario, yo siempre voy a ser un productor de tabaco”. Explica que ser empresario tiene más que ver con estar oficinas, o papeles y que él toma una decisión y ya está tomada, y aunque agradece que sin sus trabajadores no podría crear lo que ha hecho,
Tampoco a esperar indicaciones de otra persona porque él es quien conoce a fondo cada esquina de tierra, qué se puede sembrar y cómo utilizarla mejor.

Defiende el respeto y la confianza como pilares de las relaciones con sus obreros, “yo los respeto mucho, aquí cada sábado se paga, y ellos no tienen que saber si el dinero estaba en tarjeta o qué hice, aquí el compromiso de cada cual no es conmigo, es con ellos mismos, porque esto al final es un negocio para todos. Todo el mundo vive aquí, todo el mundo cobra un salario. Y si no hay resultado, no hay forma de hacer sostén”.
“Hoy es un sacrificio, puro esfuerzo, el año entero, mantener el personal para cuando llegue la campaña poder tener la gente ubicada. Yo tengo gente aquí, yo tengo brigadas de hacer tapado, brigadas de recolección. Estoy beneficiando alrededor de cinco o seis quintales diarios en mi mini escogida, el tabaco nos rinde mucho más, con mayor calidad, lo vendemos a tiempo, lo fumigamos a tiempo. Y estamos arriba del tabaco constantemente”.
Se enorgullece y siente responsable de propiciar el sustento a las familias de quienes lo acompañan en las faenas, por eso conserva la fuerza durante todo el año, paga un salario mínimo mensual de 4000 pesos y el resto es por resultados.
Enseña y exige porque las cosas se hagan bien “lo fácil no es lo mejor”, presume de que su tabaco no se moja, desde que tiene la escogida familiar lo guarda y protege para que conserve la blandura de la cura, obtiene más del 50 por ciento de capa tras el beneficio de la hoja.
Para la venidera campaña, que empezará oficialmente en octubre, pero que ya se encuentra en proceso ha definido estrategias muy precisas, se propone plantar 15 hectáreas 10 de tapado y cinco de sol.

“Voy a tratar de acercar la producción, alrededor de la finca, del parqueo, de los tractores, para tratar de economizar en el combustible, el que tenemos es mucho más caro. Todo el tabaco, cuando lo cosecho, lo traigo verde en caja para acá y lo ensarto aquí.
“Tengo que gastar combustible en los trabajadores, en poder ir a la finca, poder llevar almuerzo, poder llevar merienda, poder recoger a los trabajadores. Y encima de eso, a la hora del cargo de tabaco, poder cargarlo para acá.”
Escogió las variedades Criollo 98 y 2020, ante la falta de semillas peletizadas realizan la pre germinación para que las bandejas que vayan a los túneles lleven una postura en cada tubete.
Sobre el resto de la campaña, hay que esperar el comportamiento del clima, y estar pendiente, “hay que hablar con la mata de tabaco, para saber si el calor del día la marchitó y le falta otro riego, si la plaga hay que fumigarla o retirarla a mano, estar a las 10 de la noche en el campo, para ver cómo está la temperatura debajo del tapado; “mi abuelo decía que a la mata de tabaco hay que ponerle la mano encima”.
Admite que por los resultados y la diversificación se le puede considerar un empresario “pero a mi manera, yo estoy lo mismo en el campo, que, en una granja de gallina, el trabajo es uro, yo tengo que velar por el trabajo de los demás”.
Hace cuatro años que no solicita crédito” tratando de sostener a la gente con el resultado de la finca”
Un guajiro de Pinar del Río, que ni siquiera su familia pensó que iba a llegar tan lejos, pero que ha batallado desde el surco para lograr cada éxito: “yo siempre tuve sueños”.
Acerca del autor
Licenciada en Periodismo (1995 Universidad de Oriente). Trabajó como periodista en Tele Cristal (Holguín) hasta marzo del 2003, directora y guionista de televisión.
Periodista del semanario Guerrillero (Pinar del Río) desde mayo del 2003 hasta la actualidad, corresponsal del semanario Trabajadores en esa provincia desde septiembre del 2020.
Creadora audiovisual y cinematográfica independiente.


