Se dicen y escriben rápido: 100 años… pero los que llegan a tal edad aseguran que discurren lentamente. Dulce Nombre de María Hechavarría Puentes da fe de ello.

Desde el 19 de septiembre de 1926, cuando abrió los ojos al mundo en Río Frío, demarcación de El Cobre, en Santiago de Cuba, esta mujer, que hace honores a su primer nombre, comenzó a fraguar lo que fue y lo que es.
Conoció del campo y sus encantos, e igual de sus durezas. Después desandó los espacios citadinos, en donde definitivamente echó anclas.
Cualquiera pudiera pensar que su historia es de las tantas sencillas que se tejen desde la cotidianidad, pero basta conocer que este 12 de septiembre celebra su centenario para trocar lo común en trascendente.
Todo el que la conoce, en particular sus vecinos de la barriada de Comancié, en la ciudad santiaguera, le admiran por esos 100 tan bien llevados.

Conversadora, con buen apetito y mejor ánimo, a ratos cantarina, e incluso practicante de ejercicios físicos que ella misma se ha impuesto como rutina mañanera, apoyada en el andador, su inseparable compañero.
Aún en medio de avatares hay celebración hoy. Este buen aniversario no pasará por alto para sus 5 hijos, 11 nietos y 27 bisnietos, como tampoco para todos aquellos que la quieren bien.
Bienvenidos los 100 años, una edad la cual Dulce Nombre de María considera y agradece como una bendición. Llegar a tal nunca fue meta, no obstante, ya que lo logró queda ahora cuidarse mucho para sobrepasarla con salud y calidad de vida. Esta Dulce centenaria dice que va por más.
Acerca del autor
Periodista cubana. Máster en Ciencias de la Comunicación. Profesora Auxiliar de la Universidad de Oriente. Guionista de radio y televisión.


