La instalación de un sistema solar fotovoltaico en la Empresa de Proyectos de Ingeniería y Arquitectura (Empai) de Matanzas apagó los días de interrupciones, de diseños a medias, de encargos aplazados para iluminarse ahora con su propia producción eléctrica.

Se trata de cuatro inversores, de 60 Kilowatt (kW) de almacenamiento, 48 kW de generación, y 60 paneles solares bifaciales de más de 600 Watt que cubren los dos edificios donde radica la Empai, entre las entidades de su tipo de mayor éxito en el país y referente en el sector empresarial en predios matanceros.
“Realmente el impacto es incalculable… Retomar la estabilidad de los procesos productivos nos pone en condiciones de responder a la demanda de trabajos, que son bastante, y de alguna manera ello facilitaría también al personal una buena opción para poder cargar aquí sus equipos electrodomésticos”, explicó Guillermo López-Calleja Pérez, director de la Dirección Integrada de Proyecto.

La garantía del desempeño a tiempo completo de la totalidad de los profesionales, incluso en jornadas extendidas, es una inestimable ganancia, reconoce con cierto alivio el ingeniero Jorge Luis Hernández Rodríguez, director general.
“Transitamos por el tercer mes desde su instalación, y hasta el momento no ha habido bache alguno en su funcionamiento. Era un objetivo que nos habíamos propuesto… Ahora el cambio en la matriz energética de nuestro centro es propósito cumplido”.
La inversión, considera Hernández, pone a la empresa en una situación de privilegio, sobre todo por contar con un “colectivo cuyo concepto es hacer las cosas bien desde la primera vez, y dispuesto a seguir venciendo los desafíos de la guerra económica, comercial y financiera, del gobierno de los Estados Unidos contra el país”.
Pese a la difícil situación enfrentada por la nación, la entidad continúa asumiendo programas sociales, de la vivienda, obras de la cultura y otras vinculadas a la transformación en barrios, en esa doble función como proyectista y su elevada responsabilidad social.
Ello se evidencia, especifica, en las actividades de diseño, de consultoría, formación y capacitación, “no solo para nuestros trabajadores, sino también para la población”.

El paso dado por la Empai en el cambio de su matriz energética es otra muestra de sus intentos de supervivencia para preservar empleos, generar ingresos y esa postura suya de recurrir a la autonomía empresarial, y de apostar siempre por opciones innovadoras.
Creada en diciembre de 1977, la empresa descuella por su capacidad para encadenar conocimientos, usar adelantos de la ciencia y la técnica, practicar la inteligencia competitiva y poseer un efectivo vínculo con la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos.
Orden Lázaro Peña de Primer Grado, la máxima condecoración concebida para un colectivo laboral en Cuba, cuatro veces Premio Nacional de Calidad, Bandera de Honor de la Unión de Jóvenes Comunistas y 31 ocasión consecutivas Vanguardia Nacional, la Empai es una suerte de campeona en el ámbito del sector productivo y de servicios.
La Empai ha elaborado proyectos para buena parte de los hoteles asentados en Varadero y ha intervenido en la recapitalización de instalaciones turísticas, coherentes con estándares exigidos por la industria del ocio, entre otras relevantes inversiones.

