Los acuíferos tienen sed en la central provincia cubana de Ciego de Ávila.
Un fenómeno les obstaculiza saciar su deseo. Las lluvias son escasas y la sequía extrema que, ensañada desde el 2020, impide la total recuperación de los niveles de las aguas subterráneas de las cuales depende el desarrollo socioeconómico del territorio avileño.

Ante el árido asunto, Trabajadores le solicitó información al Máster en Gestión de los Recursos Hídricos, Oscar Osvaldo Monteagudo Brito, director técnico de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico de Ciego de Ávila (EAHCA)
Dijo el directivo que en estado crítico están las fuentes de Ruspoli, de sus cuatro pozos bombea uno y no a todo motor. “Esas abastecen a más de 40 mil personas de la capital provincial, por lo que ha sido apremiante traer agua desde la cuenca Sur”, precisó el directivo.
“Permanecen muy desfavorables los sectores hidrogeológicos de la zona de Peonía, el número cinco que corresponde a los municipios de Morón, Ciro Redondo y parte de la ciudad de Ciego de Ávila, y el del poblado de Pedro Ballester; desfavorables siguen el de Jagueyal y Vicente; en tanto, favorables resultan los de Falla, Ranchuelo, Bolivia, Majagua, Venezuela y Baraguá”, son algunos ejemplos del impacto del fenómeno en cuestión.
El especialista argumentó que los embalses registran el 46 por ciento de llenado, solo se comporta bien, por encima del 90 por ciento, el sistema hidráulico Liberación de Florencia, con las presas Cañada Blanca y Chambas Dos, donde llovió en los meses de octubre y noviembre pasados.
–Evidentemente, la sequía asecha, ¿cómo la enfrenta el colectivo?
“Las tareas del proyecto internacional Euroclima constituye una de las acciones principales. Tenemos instalados 13 equipos de estaciones pluviométricas que nos dan información en tiempo real de las lluvias en la cuenca Norte, básicamente en zonas de desarrollo de la agricultura y en el sector que abastece de agua el 60 por ciento de la población de la provincia.
“Fue ubicado también ese tipo de equipamiento en áreas de las Empresas Agropecuarias La Cuba y Arnaldo Ramírez y la Agroindustrial Bolivia. Mientras que del proyecto Mi Costa, en la cuenca Sur, hay montados registradores de lluvias y del nivel de los pozos, así como estaciones automáticas en el río Majagua y el canal magistral Zaza-Ciego de Ávila.
“En el caso de los evaporímetros están situados en los embalses de mayor consumo, en lugares estratégicos para poder calcular la evaporización y desarrollar un gráfico de control del balance de agua con datos más fiables, ya que nuestras presas fueron creadas en los años 1988 y 1989 y el clima ha cambiado, por lo que será de obligatoria continuidad la gestión del conocimiento, la aplicación de la ciencia, la técnica, la innovación y la materialización de los objetivos de dichos proyectos”.
–¿Qué más pudiera hacerse para mitigar los embates de la sequía hidrológica?
“Resulta vital el control de la explotación, tanto del agua subterránea, como de la superficial regulada y la no regulada que es la de ríos y arroyos, misión principal de nuestra empresa, pero lo que más nos hace falta a todos, no tanto un ciclón por sus graves consecuencias, sino un evento que propicie un gran escurrimiento hacia el manto acuífero, porque en estos momentos la provincia está en una situación crítica con el agua”.
La lluvia no moja hoy, la sequía no “escampa” y sí empapa con su gestión integral el colectivo de la EAHCA que atesora, entre múltiples méritos, la categoría de Vanguardia Nacional por 18 años consecutivos.
Acerca del autor
Licenciado en Comunicación Social. Economista y periodista. Escribe sobre asuntos económicos, agropecuarios, de la construcción y la cultura. Multipremiado en concursos de periodismo, festivales de la radio y otros eventos. Atesora las distinciones Félix Elmuza y Raúl Gomez García, los sellos Laureado y 50 aniversario del periódico Trabajadores, y la Moneda Conmemorativa 60 aniversario de la UPEC.


