Camagüey.— Una batalla constante se libra en la sala de quemados del hospital provincial Manuel Ascunce Domenech. Allí se sufre, se llora, pero sobre todo, se lucha por la vida de los pacientes. La escasez de materiales gastables afecta. Los 11 médicos, 12 enfermeras, residentes y los demás integrantes del colectivo no creen en carencias y a cada enfermo le garantizan su tratamiento y cura.

De eso bien sabe Gabriel Batista Gracia, quien padece una enfermedad queloidea que lo obliga a acudir al servicio repetidamente. “Desde el 16 de mayo del 2016 soy paciente de aquí y debido a los abscesos y fístulas que me salen permanezco largo tiempo en esta sala.
“Y aunque a veces me deprimo, los trabajadores, que son maravillosos, con amor y respeto me levantan el ánimo, están pendientes de uno y trabajan mucho a pesar de las carencias”, precisa.
El joven Agustín Quiroga Roselló los conoce desde hace poco, pero para él ya son familia. Llegó hasta ellos con el 53 % de la superficie corporal quemada a causa de un accidente por fuego directo. Estaba en estado crítico con dolorosas lesiones térmicas, se complicó y casi fallece. Pero gracias a la lucha diaria de los trabajadores de esta sala hoy vive y cicatriza bien su cuerpo.
La esencia, amor
El servicio de quemados, a diferencia de otros, es provincial, atiende a pacientes desde edades pediátricas hasta adultos mayores y cuenta con su propio cuerpo de guardia las 24 horas. Los enfermos, distribuidos en 19 camas, no cuentan con acompañantes y cada cual tiene su cubículo para que los gérmenes no contaminen.
Otro elemento que los destaca es el personal que allí labora, caracterizado por ser muy experimentado y esencialmente humano, como lo confirma Daily Jiménez del Valls, jefa de sala de enfermería. “Eso es fundamental, dice, porque el paciente de quemados llega muy afectado emocionalmente y para su recuperación es fundamental el buen estado de ánimo. Por eso no reparamos en atenciones y lo que tenemos lo compartimos. Nadie queda sin ser atendido o curado y si no hay un medicamento buscamos un similar”.
Como bien resume el doctor Orlando Rodríguez Rodríguez, especialista en segundo grado en caumatología y cirugía plástica y quien lleva unos 53 años de labor, “la medicina tiene dos elementos importantes: el conocimiento y la vocación humanista; el paciente es nuestra razón de ser”.


