«Si el carro falla, los llamas a cualquier hora, de noche o de día, y acuden rápido al lugar donde estés», con esa afirmación Ivan Olazábal Ricardo, chofer del ómnibus Yutong 1675, describe y exalta la actitud cotidiana de Ernesto Pavón García y Yudiel Núñez Mompié.
Dice Iván que él disfruta acompañarlos en la reparación total del motor de su vehículo, «me entusiasma verlos trabajar. Me impresionan sus conocimientos y sus destrezas. Yo los ayudo en lo que puedo, y siempre aprendo algo nuevo», sentencia.

Ellos se están aplatanando en la ciudad de Las Tunas. Ernesto vino de Vázquez, un poblado del municipio de Puerto Padre, y Yudiel procede de Manzanillo (provincia de Granma), y sus lugares de origen son los apelativos con que sus compañeros los distinguen en la unidad empresarial de base (UEB) Ómnibus Nacionales, donde han encontrado una magnífica trinchera para su realización personal y profesional y han formado un dúo para respetar.
Escenario y contexto
«Ni en los tiempos en que teníamos cuatro salidas para La Habana con retornos incluidos, y cubríamos otras rutas interprovinciales hubo incumplimientos de los viajes programados por problemas técnicos», reconoce el ingeniero Mecánico Automotor Aramís Castellanos Díaz, especialista en Explotación del Transporte de la UEB.
«Así fue hace más de una década y en tiempos anteriores al bloqueo de combustibles, lubricantes y otros portadores energéticos: aceite para acondicionadores de aire, y líquidos de freno, hidráulico y refrigerante”, recuerda Aramís, y comenta que «siempre el coeficiente de explotación técnica ha estado sobre el 70 %. Todo gracias al trabajo de los innovadores y racionalizadores, movimiento en el que Ernesto y Yudiel son destacados protagonistas».
Incluso ahora, cuando el recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos impide, más que antes, adquirir piezas de repuesto, neumáticos y otros insumos imprescindibles para hacer las reparaciones y dar los mantenimientos «ese indicador lo mantenemos con la cifra invariable. Solo el cerco energético, también norteamericano, malogra nuestros servicios. Ahí están los ómnibus técnicamente listos para viajar», remarca el especialista.
Con herramientas propias
Entre las múltiples virtudes y los valores que distinguen a Ernesto y a Yudiel, o sencillamente a Vázquez y a Manzanillo, como los nombran sus compañeros de faenas, hay algo muy especial porque nos recuerda al Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara y su llamado a los trabajadores a construir sus herramientas hoy con mucha vigencia y utilidad.
Una de sus principales creaciones y con las que obtuvieron mención en el Fórum de Ciencia y Técnica de la Empresa Nacional el año pasado, es el Torito, un dispositivo portátil para instalar la llave de impacto neumático durante un periodo de auxilio en la vía que sustituye en ese momento el sistema normal y evita traer a la base remolcado al ómnibus para corregir el defecto, economiza combustible y tiempo.

En su currículo se inscribe, también, el diseño de un sistema de arranque para motores electrónicos de 24 válvula que posibilita comprobar la presión de aceite, la temperatura y el funcionamiento mecánico de los inyectores en los ómnibus modelo 261224 sin necesidad de acoplarlo a la estructura del ómnibus. Así ahorran tiempo y humanizan esa ruda labor.
«Antes estas reparaciones y evaluaciones se hacían en Naranjito (La Habana) con el consiguiente gasto de combustible y el tiempo de espera superaba los tres meses”, rememora Aramís, y afirma: “Ahora Ernesto y Yudiel hacen el trabajo en alrededor de una semana” .
A la raíz
“Para andar lleno de grasa a uno tiene que gustarle la mecánica”, lo afirman Ernesto y Yudiel con palabras convincentes, y las muestras están en las manos, los brazos y los overoles. Hasta en los rostros hay huellas de ese lubricante que los auxilia todos los días en el objetivo común de extender o devolverles la vida útil a los motores de las guaguas.

Yudiel es Técnico en Explotación de Transporte y dejó el confort de los puestos mandos que ocupó en sus primeros años de trabajo para reinar en los talleres; y, Ernesto, también graduado en esa especialidad, se entregó de lleno desde el inicio a estas labores.
Los dos afirman que disfrutan mucho el proceso de desarme, arme, y reparación total del motor, y sienten orgullo indescriptible cuando ven al ómnibus otra vez circulando. Yudiel (39 años de edad) y Ernesto (31) son dignos representantes de las nuevas generaciones de cubanos que apuestan y se entregan por la salvación de la Patria agredida.
Dicen que trabajan duro pensando en la satisfacción de los viajeros y para garantizarles feliz viaje, y lo demuestran con hechos todos los días, pues “en los últimos seis meses han reparado alrededor de 14 ómnibus”, asegura Aramís, el especialista en Explotación del Transporte de la UEB.
Acerca del autor
Licenciado en Periodismo (Universidad de Oriente, 1986), máster en Ciencias de la Comunicación (Facultad de Comunicación Universidad de La Habana, 2010). Inició como colaborador (1999) y desde el 2008 es corresponsal de Las Tunas. Profesor adjunto de la Universidad de Las Tunas con categoría de asistente. Cumplió misión en la República de Haití (2000) y en la República Bolivariana de Venezuela (2018-2021). Es colaborar del Periódico 26 y de la emisora provincial Radio Victoria.

