La cooperación llegó un cuatro de septiembre. Ese día, en la unidad empresarial de base (UEB) Agrícola Caribe, ubicada en la comunidad Alonso de Rojas del municipio Consolación del Sur, algo se movió en la tierra. Los técnicos vietnamitas pusieron pie en las terrazas con una idea que nadie se atrevía a pronunciar en voz alta.
«Esto ha sido lo mejor que les ha pasado a los arroceros», dice María de las Nieves Sánchez Pozo, directora de la entidad, perteneciente a la Empresa Agroindustrial de Granos (EAIG) Los Palacios, para entender la aseveración hay que mirar atrás.

Caribe tiene 4 520 hectáreas (ha) en su patrimonio, 2 318 son incultivables. «Después del recrudecimiento del bloqueo y la falta de paquete tecnológico en las arroceras, los rendimientos son bajos», precisó, y los números no mienten.
En la campaña 2024 de 1 149 ha sembradas, se cosecharon 1 020, perdieron 110 y produjeron 790 toneladas (t), para un rendimiento de 0,8 t/ha. En 2025 ese indicador fue de 0,9. El principal enemigo: el arroz rojo. «Es como una hierba», sentencia la directora. «Ese arroz no sirve para comer. Sale primero que el que se siembra y lo que hace es infestar el campo, antes se controlaba con aplicaciones aéreas, pero ya no tenemos avión».
La fórmula vietnamita
Con el arribo de los técnicos vietnamitas comenzaron a emplear la siembra directa, al boleado, primero 21,72 ha, “como una prueba, el resultado no fue perfecto, teníamos mucha mezcla, pero el aprendizaje sí fue inmediato: la solución era el trasplante”, rememora Sánchez Pozo.
La cooperación es más que entrega de recursos económicos y materiales, es transferencia de conocimiento y junto con los insumos llegó la asesoría. El proyecto tiene tres modalidades, en la UEB Caribe se implementa la dos: «La semilla (variedad CT-16) y los productos son de ellos. Pero toda la dirección es por nosotros», precisa.
Esa primera siembra de frío, en 21,72 ha, dio 172,15 t, con un rendimiento de ocho t por hectárea, asevera que el salto cuantitativo está en la calidad de la simiente. Con 2,8 t/ha, ya se amortiza la inversión de la parte extranjera, de ahí hacia arriba pertenece la parte cubana, teniendo cinco t más de lo que normalmente cosechaban, afirma la directora.
Los cambios: números y empleos
En la campaña de primavera, ya hay 158 ha sembradas con el sistema de trasplante, el propósito es alcanzar las 298. Y las perspectivas para la contienda de frío son 2 000, de las cuales 473 serán de la UEB y las demás con productores individuales.

La cooperación ha generado empleo, alrededor de 200 trabajadores del pueblo están en las terrazas y los campos, Osberto Pedroso Giralt, residente en la comunidad que laboraba como jornalero con campesinos de la zona, reconoce la incidencia del proyecto “gracias a los vietnamitas estamos sembrando arroz y viviendo, porque en Alonso Rojas no hay trabajo, hemos llenado todas estas terrazas de aquí abajo y pudiendo comprar la comida, que cara que está”.
Alexis Gálvez, lleva poco tiempo en la UEB, anteriormente estaba vinculado a una empresa agropecuaria que fue desintegrada, resalta “el proyecto vietnamita ha dado resultado en cuanto a los rendimientos y al trabajo, aquí había mucho desempleo, esto es bueno para la UEB y para nosotros, se cogen casi nueve toneladas”.
Añade que ahora las atenciones culturales a las plantaciones se realizan en el momento oportuno y que antes no era así, “porque siempre había atrasos con los insumos”.
El hombre y la disciplina
“No todo es paquete tecnológico”, acota Sánchez Pozo, “nuestros hombres, la maquinaria, la disciplina son elementos que inciden y eso lo ponemos nosotros”.
La cooperación ha traído una nueva forma de preparar la tierra: «En las terrazas, se echa agua, preparas en seco y se “fanguea” con un tractor y un rodillo. Ese rodillo tiene una tabla que como que le da liberación al suelo, el trasplante le gana la partida al arroz rojo, la preparación no le da tiempo a crecer”.

Los desafíos no han desaparecido. «En la zona de Caribe, los suelos no son buenos», aunque destaca que el proyecto incluye la mejora de los mismos, así como a los canales e infraestructura hidráulica en general como las compuertas y viales de acceso a las áreas de cultivo.
De los volúmenes que cosechen y correspondan a la empresa, el destino es el consumo nacional, un incentivo para los hombres y mujeres que laboran en la UEB, el contribuir a producir alimentos para la población.
Un futuro que ya está en el campo

El proyecto Cuba-Vietnam ha demostrado ser un catalizador de cambios en la UEB Caribe. En apenas dos campañas, los rendimientos se multiplicaron, se generaron empleos estables y la empresa cerró con utilidades. La variedad de semilla, la tecnología del trasplante y el modelo de gestión han sentado las bases para recuperar la producción arrocera en la zona.
Quedan retos por resolver, especialmente en el manejo de los suelos y el abastecimiento de agua, pero el rumbo está trazado. En Alonso de Rojas, la cooperación internacional no es una frase de compromiso: es una realidad que ya germina en los campos, con números que respaldan la esperanza.
Acerca del autor
Licenciada en Periodismo (1995 Universidad de Oriente). Trabajó como periodista en Tele Cristal (Holguín) hasta marzo del 2003, directora y guionista de televisión.
Periodista del semanario Guerrillero (Pinar del Río) desde mayo del 2003 hasta la actualidad, corresponsal del semanario Trabajadores en esa provincia desde septiembre del 2020.
Creadora audiovisual y cinematográfica independiente.


