A 111 años del natalicio de Juan Manuel Márquez, recordamos al excepcional luchador y segundo al mando de la expedición del yate Granma; hombre de acción y palabra vibrante, que entregó su vida a la lucha por un futuro mejor para Cuba.

Nació en Santa Fe, al oeste de La Habana, el tres de julio de 1915. Hijo de una maestra y un obrero torcedor de tabaco, desde muy joven conoció la vergonzosa realidad que sufrió el pueblo de Cuba y comenzó una intensa vida política en Marianao a donde se mudan.
Con 16 años de edad se incorporó al movimiento insurgente contra la tiranía machadista. Si bien ese movimiento no alcanzó los objetivos proclamados por la pésima dirección de sus jefes, sirvió para probar la firme actitud del joven marianense y su inconformidad política. Tras el fracaso de la insurrección armada, las fuerzas represivas del régimen allanaron la casa de Juan Manuel y fue conducido a prisión por primera vez.
Desde temprana edad la inquietud patriótica se apoderó de él, razón por la cual sufrió prisión, persecuciones y maltratos físicos por su cívica posición. En 1944 es elegido concejal y es reelecto dos años después. Fundador del Partido Ortodoxo junto con Chibás.

Participó en la organización del Sector Radical Estudiantil, organismo fundado en Marianao para luchar contra la tiranía machadista. Y el ocho de abril de 1932 fue el preso político más joven del Presidio de la entonces Isla de Pinos con una condena de ocho años.
En diciembre de 1937, salió de la cárcel por una Ley de Amnistía Política. Figura entre los primeros opositores públicos al golpe del diez de marzo de 1952.
Conoció a Fidel Castro en 1955 y entre ambos quedaron concertados los planes y la estrategia a que debía ajustarse el movimiento revolucionario.
Finalmente se incorporó al Movimiento 26 de Julio y vino en la expedición del yate Granma. En la madrugada del 25 de noviembre de 1956 Juan Manuel zarpó en el barco de la guerra. Era el Lugarteniente de Fidel. Antes de desembarcar del Granma vistió, junto a sus hermanos de combate, el uniforme verde olivo que lo cubrió en su tumba.
El comandante Fidel Castro, en una entrevista concedida en ocasión del 40 aniversario del desembarco del Granma, recordando a quien fuera segundo al mando en la histórica expedición, expresó:
“Juan Manuel Márquez era un muchacho muy bueno, era del partido Ortodoxo, de las figuras jóvenes, un orador brillante, y como cuando nosotros salimos de las prisiones teníamos la idea de ampliar el movimiento con nuevas figuras, reunimos a los que habíamos estado en el 26 de julio con algunas otras organizaciones así algunos compañeros se unieron en ese equipo, y para nosotros era muy importante contar con una figura joven, del prestigio de Juan Manuel. Entonces, hablamos con él, lo captamos, y lo ganamos, pero de una manera decidida. (…) «.
Sirva el ejemplo de este héroe para seguir su legado e impulsar a las nuevas generaciones para no dejar morir su entrega y sacrificio por Cuba.

