Yoan y Eliber Capote tienen 47 y 26 años, respectivamente, trabajan uno al lado del otro en la fábrica de tabacos Juan Casanueva; ubicada en el poblado de Piloto, municipio de Consolación del Sur, una filial de la Empresa de Tabaco Torcido de Pinar del Río.

Estos dos hombres comparten mucho más que un espacio de labor y es que son padre e hijo, ambos llevan un lustro como torcedores y antes estuvieron en la escogida V-5-120. Allí todavía labora la esposa de Yoan y madre de Eliber.
“Por más de 20 años he estado en el sector tabacalero, cuando empecé seleccionaba capa, yo siempre he sido largo y salía bien, pero oí un comentario de que aquí se pagaba mejor y que iban a abrir un curso, vinimos y nos anotamos. Ese día me dijeron que era un poco mayor, porque ya tenía más de 40. A la primera semana, cuando algunos abandonaron, me llamaron y aquí estoy”.
Disfruta de lo que hace: “Hacer tabaco es una obra de arte, aunque todos tengan sus normas y requisitos, cada tabaco es único”. Como padre considera un orgullo tener al hijo cerca, velar por él, ayudarlo: “Están encaminados, él y su hermano ¿qué más puede desear un padre?, lo tengo todo en la vida.
“Ser tabaquero es hoy un privilegio en Cuba, para nadie es un secreto la situación que tenemos y aquí se gana bien y recibimos muchos beneficios que no hay en otros centros de trabajo”.
La juventud
Yosbel Torres Martínez, subdirector adjunto de la entidad, destaca que más del 50 % de la fuerza laboral es joven, que conceden prioridad a la formación del relevo en las diversas actividades porque cada una de ellas tributa a la preservación de la manufactura de los habanos cubanos.
De gran suerte califica Eliber estar junto a su progenitor, “me gradué de técnico de nivel medio como mecánico automotor, pero donde me ubicaron me quedaba muy lejos, y con los problemas del transporte decidí ir para la escogida con mis padres, después el curso y nos quedamos, él siempre me va guiando”.
Casado, con dos hijos, asegura que con sus ingresos puede satisfacer las necesidades de la familia, que para ellos trabaja, aunque la esposa también lo hace como maestra, “a mí me han criado de una forma que es la de trabajar y buscar el sustento”. Hay cierto orgullo al admitir que su papá le supera en productividad.
No solo en los bancos de torcido hay jóvenes, con 21 años Florangel Curbelo Suárez se desempeña como técnico de calidad, aunque su formación fuera como veterinaria. Admite que es un mundo que conquista: en el trienio que lleva allí ha aprendido el proceso, también resalta los beneficios que acompañan al buen salario.
“Si te gusta lo que haces, le pones empeño para que te salga bien”, asevera Cristian García Díaz, graduado de técnico de nivel medio en Economía, quien funge como ayudante y reside en la zona. La cercanía, más la motivación económica, fueron atractivos para él, con 23 años, casado, dice que “son buenas condiciones y eso te motiva”.
Los culpables
Yosbani León Díaz, director general de la Empresa de Tabaco Torcido Pinar del Río, no duda en “culpar” a sus trabajadores de los resultados económicos del 2025: de un índice de rechazo de 4,5 aprobado por el Grupo Tabacuba, ellos tienen 1,5; entregaron más de 600 000 tabacos por encima de lo planificado y tres colectivos recibieron, por el sacrificio que hizo posible todo eso, la condición de Vanguardia Nacional.
La entidad cuenta con sistemas fotovoltaicos en todas las instalaciones, lo que garantiza la continuidad del proceso productivo. La tradición de torcer tabaco, en Pinar del Río, está en buenas manos.
Acerca del autor
Licenciada en Periodismo (1995 Universidad de Oriente). Trabajó como periodista en Tele Cristal (Holguín) hasta marzo del 2003, directora y guionista de televisión.
Periodista del semanario Guerrillero (Pinar del Río) desde mayo del 2003 hasta la actualidad, corresponsal del semanario Trabajadores en esa provincia desde septiembre del 2020.
Creadora audiovisual y cinematográfica independiente.


