El 29 de mayo de 1911 nació el Capitán de la clase obrera, quien sigue siendo guía del movimiento sindical cubano. Nada mejor para recordar su impronta, el liderazgo real y la palabra precisa que algunas citas publicadas en la Revista CTC, seleccionadas a partir de sus intervenciones en encuentros con trabajadores durante los preparativos del XIII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Sirvan ellas, a solo días de la celebración del 22 Congreso, para volver a la visión del papel que le corresponde desempeñar al dirigente sindical.
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“Los sindicatos tienen que ser ¡La Revolución!; ¡La Revolución!; la revolución necesita que sean representantes de los trabajadores, no empleados sindicales de la administración. No podemos tener dirigentes sindicales que ante una disposición administrativa que afecte a los intereses de los trabajadores, que cambie aun mínimamente las condiciones de trabajo que consagra la política laboral de la Revolución, y que cuando pregunte un trabajador ¿Y esto por qué?, se limite a contestar: ¡Órdenes de arriba!”. (Constitución del Sindicato de Artes y Espectáculos, el 30 de junio de 1973)
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“Hay que ligarse a la masa, porque es la única manera que la gente sabe qué derechos no le están cumpliendo, o se creen que no le están cumpliendo, o se creen que no le están satisfaciendo. Cuando el dirigente no tiene contacto con la masa, contacto vivo, se entera poco de los derechos, porque de los derechos se habla en la masa, cuando su contacto diario vivo es solo con la dirección, entonces siempre se entera de los deberes, porque los deberes emanan principalmente de la dirección”. (Plenaria Sindical Provincial de La Habana, el 18 de agosto de 1973)
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“No tenemos todavía todo lo que necesitamos. Depende de nosotros, depende de nosotros aquí y en todo el país. Hay que trabajar. Lo tendremos, sin duda lo vamos a tener. Pero hay que producir, hay que luchar, hay que crear. No se puede salir de eso, no nos cae ningún maná del cielo. (Segunda reunión celebrada en el Hospital Calixto García)
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“Nuestros sindicatos tienen que ejercer una función de contraparte con nuestra administración, no con la administración, en nuestra empresa, no respecto de la empresa, porque no confundamos las cuestiones. La administración enfoca las cosas con carácter administrativo, nosotros tenemos que enfocarlas con carácter sindical, ella tiene que administrar y nosotros tenemos que representar los intereses de los trabajadores como asalariados y como dueños de la producción.
“El dirigente sindical más consciente y más capaz, no es el que más contradicciones y líos tiene con su administración sino el que tiene menos, no porque permita que la administración haga lo que le dé la gana, sino porque sabe actuar para que no pueda hacerlo; del mismo modo que el administrador más inteligente es aquel que menos líos tiene con la sección sindical, porque comprende mejor que, solo con la cooperación de los trabajadores puede trabajar”. (Plenaria del XIII Congreso de la CTC, efectuada en el teatro Principal, en Camagüey, el 28 de agosto de 1973)

