En medio de la crisis de combustibles que atraviesa el país, la industria nacional ha encontrado en la movilidad eléctrica una respuesta viable y sostenible. Los triciclos ensamblados en los últimos cinco años, distribuidos por el Ministerio del Transporte (Mitran), se han convertido en una alternativa que alivia la demanda de pasajeros y carga ligera en todas las provincias del país.

Los vehículos cuentan con una batería de 60 volts y 200 amperes, que les otorga una autonomía de hasta 120 kilómetros por carga. Diseñados para tramos cortos de 8 a 10 kilómetros, han demostrado durabilidad: “Estos equipos empezaron a implementarse a partir del 2021 y aún continúan dando respuesta, casi un alto por ciento todavía continúa activo en la capital”, asegura Vicente González Fernández, director comercial de la entidad.
Además de la versión para pasajeros, existe un modelo destinado a carga general, comercializado con la empresa de Materia Prima en La Habana.
Aunque hoy se cargan directamente desde la red nacional, el objetivo es avanzar hacia solineras fotovoltaicas. El ministerio ha trazado como línea de trabajo que los equipos se alimenten de sistemas solares, reduciendo la dependencia de la red y potenciando la sostenibilidad.

Producción y distribución
La empresa ha ensamblado más de mil unidades en cinco años, con un ritmo de 25 equipos mensuales. Solo en 2026 se prevé entregar 300 unidades adicionales, ampliando la cobertura nacional. “La aceptación ha sido muy grande. Esto ha venido a suplir la necesidad de todos los medios de transporte a partir del déficit que hay con el tema del combustible”, afirma González Fernández.
La llegada de estos medios ha transformado la movilidad urbana y rural. En provincias con déficit de transporte, los gobiernos locales han solicitado incrementar el parque eléctrico. La población reconoce su utilidad y confiabilidad, en un contexto donde más del 70-80 % de lo que circula hoy en las calles es eléctrico, según estimaciones de la empresa.

Perspectivas futuras
La alianza con la Mipyme DIVEX abre la posibilidad de venta directa a la población, mientras la autorización de cuentas en moneda libremente convertible permitirá reinvertir ingresos en el desarrollo de nuevas líneas. La estrategia apunta a consolidar la movilidad eléctrica como solución estructural y no solo coyuntural.


