Desde niño, Lázaro en mí

Desde niño, Lázaro en mí

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (Sin valoración)
Cargando...

Cuando tuve uso de razón, uno de los primeros valores espirituales que me trasmitió mi padre —entonces joven herrero y dirigente sindical de base— fue su orgullo de que Lázaro Peña me hubiera tenido en brazos, cuando era yo apenas un niño balbuceante y mis progenitores me llevaban a sus reuniones en el comité de barrio del Partido Socialista Popular.

 

Con camisa de cuadros Lázaro Peña, fundador de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Foto Archivo de Trabajadores

 

La anécdota, repetida después en corrillos familiares —las más de las veces en voz baja por la represión batistiana— y enriquecida con otras que me revelaban, poco a poco, la dimensión de aquel hombre, pasó a formar parte del incipiente cofre de mis propios, pequeños e intangibles tesoros personales, siempre advertido por los mayores de que, en lo personal, debía comprenderlo como un premio del azar, que yo mismo podría hacer valedero con mis futuros pasos.

En los primeros meses de 1959, mis andares adolescentes junto a mi padre me llevaban cada mañana a buscar el periódico Hoy, de los comunistas cubanos, y yo le escamoteaba la primera plana para disfrutar la aún incomprendida fascinación que me producían los versos de la sección Al son de la historia, escritos por el Indio Naborí. Debe de haber sido entonces que leí, entre aquellos textos, las primeras alusiones poéticas al Capitán de la clase obrera.

Un año más tarde, con 15 años, mi estreno como activista sindical —en tareas de propaganda en el entonces Sindicato de Carros y Camiones donde a la sazón se desempeñaba mi viejo— me puso ya en contacto definitivo con la trascendencia humana y revolucionaria de Lázaro Peña, cuya huella en mi propio decurso fue entonces para siempre inmarcesible más allá de su vida física, tras cuyo doloroso apagamiento escribió el Indio Naborí el Canto popular a la CTC.

Que me perdonen los lectores esta referencia demasiado personal a Lázaro Peña. Permítaseme como un humilde tributo —una sencilla rosa blanca que se suma, escapada del cofre de mis pequeños e intangibles tesoros personales— al hombre que, al lado de mi padre, en una circunstancia del azar inducido por la comunión de ideales, tuvo en sus brazos a un niño, el cual con el paso de los años —sin que él lo supiera nunca— lo ha considerado siempre, como muchísimos revolucionarios, entre los más venerados conductores de su existencia.

Compartir...

Escribir comentario

© 2018 Trabajadores. Órgano de la Central de Trabajadores de Cuba
Director: Alberto Núñez Betancourt
Subdirectores Editoriales: Alina Martínez Triay y Joel García León
Territorial y General Suárez. Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. CP: 10698
Fax: 053 (7) 555927 E-mail: digital@trabajadores.cu