Rica y poderosa es la historia de la lucha cubana. Aclaro antes de continuar, que no volveremos a referirnos a Mijaín López, su legado e inmortalidad siempre merecerán espacio, pero hoy vamos a referirnos a Arturo Silot (97 kg) un librista, que a poco ha ido cobrando protagonismo.

Es justo explicar que a nivel continental el nivel es de clase mundial, basta con mencionarles a la escuela estadounidense para saber de la magnitud de lo que hablamos. Recientemente el criollo obtuvo la medalla de oro en la Copa Dahuhu, contendida en China. Allí, desafió a un buen número de contrincantes de reconocida jerarquía, aspecto de vital importancia en su desarrollo de cara al actual ciclo olímpico.
Silot ya sabe lo que es ganar a nivel centrocaribeño, e incluso se probó en los Juegos Olímpicos de París 2024, ejemplos de que calidad tiene para afanarse a mucho más.
Su éxito en suelo chino tal vez sea la primera piedra de un camino que él ha comenzado a adoquinar y podría tener un feliz término en Los Ángeles 2028.
La próxima parada de rigor de nuestro gladiador será en Santo Domingo, sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe donde la lucha con 17 efectivos clasificados, tendrá la misión de atesorar un buen número de coronas. Silot tiene en la mirilla ser uno de esos baluartes, talento y capacidad de mejoría tiene para eso.

