Más allá de su notable calidad artística, el prestigioso músico cubano Jorge Gómez, fallecido este lunes en La Habana, fue un ferviente promotor de la cultura cubana con una visión profundamente comprometida con la Revolución. Su obra siempre estuvo imbuida de un sentido patriótico y social, reflejando en sus letras y arreglos musicales los ideales y valores de la sociedad que ayudó a construir.

El deceso del célebre pianista, compositor y director de la emblemática agrupación musical Moncada —que reivindicó la historia, las tradiciones y la identidad del pueblo cubanose produjo a sus 83 años de edad, dejando tras de sí un legado que trasciende como uno de los creadores y promotores más importantes de la música cubana, cuya obra y compromiso revolucionario marcaron profundamente varias generaciones y dejaron una huella indeleble en la cultura nacional.
El presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, expresó en su cuenta oficial en la red social X su pesar por la pérdida irreparable: Se nos ha ido uno de los creadores y promotores más importantes de la música en Cuba. Enfatizó que el Grupo Moncada, fundado por el maestro Gómez, fue y seguirá siendo parte esencial de la banda sonora de múltiples generaciones de cubanos, un testimonio artístico que va más allá del mero entretenimiento para convertirse en un vehículo de identidad y memoria colectiva.
Nacido en La Habana en 1940, Jorge Gómez inició desde muy joven su formación musical, destacándose por su virtuosismo al piano y su profunda sensibilidad compositiva. Su carrera se consolidó a partir de la fundación del Grupo Moncada, una agrupación que trascendió los límites de la música tradicional para abrazar las raíces folclóricas y las influencias contemporáneas cubanas, creando un sonido original y auténtico que cautivó tanto al público nacional como internacional.
El vínculo de Jorge Gómez con la historia revolucionaria de Cuba ha sido destacado en numerosos homenajes y reconocimientos. Miguel Díaz-Canel recordó, al referirse al legado del maestro, que era sobrino del poeta Raúl Gómez García, figura preeminente de la Generación del Centenario y miembro activo del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, hecho que marcó un antes y un después en la lucha revolucionaria cubana.
Raúl Gómez es autor del poema Ya estamos en combate, considerado un ícono literario y simbólico de la lucha insurreccional, y es reconocido como El Poeta de la Generación del Centenario por su profunda identificación con el pensamiento martiano. Esta herencia cultural y política fue asumida por Jorge Gómez con dignidad y pasión.
El presidente resaltó que el músico contó como nadie la historia de su tío, heredero de las Obras Completas de Martí, su amor por la poesía y su compromiso profundo con la Revolución y la Cultura Cubana.
De esta manera, Jorge Gómez no solo preservó la memoria familiar sino que, a través de su arte, contribuyó a difundir y enriquecer la historia revolucionaria y cultural de la nación, reafirmando la interconexión entre la música, la historia y la identidad.
La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), institución de la cual Jorge Gómez formó parte activa durante años, se sumó inmediatamente a las condolencias por la pérdida de este maestro, pianista, compositor y director del Grupo Moncada. En sus pronunciamientos oficiales, la UNEAC resaltó la relevancia del aporte de Gómez a la música cubana y la cultura nacional, haciendo hincapié en su versatilidad como artista y en su compromiso revolucionario.
Durante más de cinco décadas, Jorge Gómez mantuvo una carrera fructífera que le valió numerosos premios y reconocimientos tanto en Cuba como en el extranjero. Su dirección del Grupo Moncada llevó la música cubana a escenarios internacionales y contribuyó a la promoción de la obra de compositores de su generación y precedentes, abriendo caminos para la renovación y la riqueza del panorama musical insular.

El legado de Jorge Gómez quedará plasmado en numerosas grabaciones, composiciones originales y en el testimonio vivo de quienes compartieron con él el arte y la vida. Su influencia trasciende lo estrictamente musical para integrar la dimensión ética y social del creador comprometido con su tiempo.
La partida de Jorge Gómez provoca un vacío difícil de llenar en el ámbito cultural cubano. Su ejemplo como hombre de arte y revolución, unido a la excelencia de su obra, son un estímulo permanente para nuevas generaciones de músicos, poetas y artistas.
La Cultura cubana, y en particular la música, lamenta la pérdida de uno de sus más insignes representantes, mientras su obra continúa en las plazas, teatros y hogares, recordándonos que el arte y la historia cubana están inseparablemente entrelazados. El homenaje más justo de su legado consiste en preservar y difundir su obra, reconocer su aporte irreemplazable a la cultura cubana y mantener vivo el espíritu de compromiso y creatividad que animó toda su vida.
Que la memoria del maestro Jorge Gómez sirva de inspiración para todos los que creen en el poder transformador de la cultura y el arte, pilares fundamentales de la identidad y soberanía de la nación cubana. Su música permanecerá, indeleble, en el corazón de Cuba.

