Fidel Rendón Matienzo
Con vistas a incrementar los ingresos externos así como potenciar la actividad del sector exportador y la sustitución de importaciones, el país implementa esquemas de financiamiento en divisas, los cuales estimulan las capacidades productivas y garantizan su sostenibilidad.

Durante el Quinto Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, a mediados de julio del 2025, Joaquín Alonso Vázquez, titular del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), informó que hasta esa fecha se habían aprobado 29.
En la relación están, por ejemplo, la Corporación de la Aviación Civil (Cacsa); Cubapetróleo (Cupet); los grupos empresariales Geominsal, Palco, Gemar, BioCubaFarma, Caudal, de Transporte Automotor (GEA) y de Reciclaje (GER); Etecsa, el Fondo del Transporte, ramas o rubros como la miel, los granos, el carbón vegetal y los turbocombustibles (también de la aeronáutica), el Citma y el Minrex.
Aparecen entre los resultados preliminares encadenamientos productivos con empresas estatales y formas de gestión no estatales; la revitalización de producciones y servicios; el aprovechamiento, ampliación y modernización de capacidades industriales ociosas u obsoletas; la sustitución de importaciones y obtención de ingresos en divisas.
Precisamente, aumentar y diversificar los ingresos externos es el objetivo general número dos del Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, aunque también desde el primero, referido a avanzar en la estabilización macroeconómica, se trabaja en base a ese fin.
Recordemos que nuestras esenciales fuentes de recaudación provienen de las exportaciones de bienes y servicios, de las remesas, de los flujos de inversión extranjera, de la gestión de financiamiento externo y del comercio electrónico, con sus aportes en la necesaria moneda dura.
Tal cual se ha reconocido públicamente en esas actividades persisten deficiencias y dificultades, estas últimas generadas en lo fundamental por el bloqueo económico, comercial, financiero y energético del Gobierno estadounidense y la inclusión de Cuba en la espuria lista de naciones promotoras del terrorismo.
Entonces, una vía para paliar la crítica situación ha sido la descentralización del acceso a las divisas y que retornen directamente a las entidades productoras-exportadoras, es decir, nada de intermediarios en las cadenas de valor.
De manera que el principal beneficiado sea el productor, al permitirle comprar insumos y maquinarias, incrementar los rendimientos y sentirse motivado a aportar más bienes y servicios destinados al comercio exterior. Las experiencias de Tabacuba son un ejemplo de ello.
Un marco legal para las transacciones en divisas
El 17 de diciembre del 2025 —y tras su publicación en la Gaceta Oficial número 89— entraron en vigor el Decreto‑Ley 113 sobre transacciones en divisas y dos normas complementarias o resoluciones emitidas por el MEP y el Banco Central de Cuba (BCC).
Sus respectivos ministros explicaron por esos días en el programa televisivo Mesa Redonda, que el nuevo sistema será aplicable a todas las personas jurídicas, ya sean nacionales o extranjeras. También alcanza a las personas naturales que realizan actividad económica, a los proyectos de desarrollo local y a las iniciativas de cooperación internacional.
El objetivo fundamental, según el Ministro de Economía y Planificación, es impulsar el desarrollo de todas las fuerzas productivas, incluidas las empresas estatales, privadas, extranjeras y mixtas, sin distinción de su régimen de propiedad.
En su reciente comparecencia ante la prensa nacional y extranjera el Primer Secretario del Comité Central del Partido Miguel Díaz-Canel Bermúdez hizo alusión al nuevo sistema de asignación de divisas para la actividad económica.
Según el mandatario la empresa con autonomía tiene que exportar, buscar ingresos en esa moneda, y con estos comprar el combustible que le hace falta, los insumos, las materias primas.
“Ya se están aprobando los esquemas que permiten esas facilidades a entidades estatales y no estatales que exportan y producen para sustituir importaciones”, subrayó el Presidente cubano Díaz-Canel.
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Miel es oro
Implementado desde el pasado año en la empresa Apicuba, el nuevo esquema de autofinanciamiento en divisas debe seguir cuajando si pretende influir en mayor productividad y eficiencia en los procesos de comercialización. Ver más
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Cada detalle importa
María de las Nieves Galá
“¿Quién te da los recursos, insumos, el paquete tecnológico…?”, preguntó el periodista Pastor Batista al joven productor de tabaco Noel Torres Perdomo, dueño de la finca Cayajaca, en Sancti Spíritus.
En la entrevista, publicada el 10 de febrero en el periódico Granma, el agricultor respondió sin titubeos:
—Nadie me da ni me regala nada. El grupo Tabacuba me vende los productos en moneda nacional y luego me los descuenta en MLC.
Sobre esa base, Noel ha logrado echar pa‘lante: ya dispone de maquinaria nueva, avanza en un proyecto de cura controlada para agilizar el secado e incrementar la calidad de la capa, y ha mejorado sus sistemas de riego.
La voluntad de campesinos y cooperativistas de destinar parte de sus ingresos en moneda libremente convertible para reinvertir en la producción del principal rubro exportable de la agricultura cubana ha sido clave para sostener estas producciones.
A inicios de año, el colega Ronald Suárez informaba que, en un esfuerzo estratégico por blindar la producción tabacalera, “Cuba avanza hacia una transformación energética en el sector, con el objetivo de contar con 10 mil hectáreas (ha) bajo riego mediante fuentes renovables de energía para el año 2026”.
Conscientes de la compleja situación energética del país, las máximas direcciones gubernamentales y el Grupo Empresarial Tabacuba han impulsado una inversión destinada a cambiar la matriz energética en el campo.
“En Pinar del Río, por ejemplo, hay más de 5 mil ha bajo riego eléctrico, lo que ha limitado que los productores planten su tabaco en el momento oportuno”, explicó José Liván Font, vice presidente primero de Tabacuba.
Y añadió: “Actualmente estamos montando 320 nuevos sistemas con bombas que funcionan con paneles fotovoltaicos, y próximamente llegarán mil más”.
Según las estimaciones durante la campaña 2026-2027 se podrán sustraer miles de ha de la dependencia del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y reducir el consumo de combustibles fósiles en áreas que hoy emplean motores diésel.
Tabacuba ya había iniciado el cambio de matriz energética en la industria y la preindustria tabacaleras mediante sistemas fotovoltaicos. Una estrategia clara que ha generado resultados palpables: más capas con calidad exportable, mejor reaprovisionamiento de insumos y tecnologías, y mayor capacidad productiva y exportadora.
Otros sectores también se han incorporado a esquemas de autofinanciamiento en divisas para incrementar exportaciones e ingresos externos. Entre ellos figuran la Corporación de la Aviación Civil (Cacsa), Cuba petróleo (Cupet), y los grupos empresariales Geominsal, BioCubaFarma, Caudal, de Transporte Automotor (GEA) y de Reciclaje (GER).
En un escenario económico complejo, agudizado por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial, financiero y energético impuesto por el Gobierno de Estados Unidos, y las injustas leyes adoptadas por la Administración de Trump, se impone trabajar y producir con eficiencia.
En las exportaciones y los ingresos generados, están las divisas que necesitamos para la adquisición de insumos, materias primas, combustibles, alimentos y otros productos esenciales para la economía y la sociedad, insistió el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al intervenir en una reunión del Consejo de Ministros en la que se analizó el cumplimiento del Plan de la Economía y la Ejecución del Presupuesto del Estado al cierre de agosto del 2025.
Y es que, como dijo Díaz-Canel, todos los exportadores tienen que trabajar para transformar esa situación, pues mucho de lo que pueda avanzar la economía depende de ellos.
En estos esquemas cada detalle importa. La necesidad de acelerar su instrumentación y mantener un control sistemático de sus impactos fue reconocida en la Asamblea Nacional del Poder Popular. En las circunstancias actuales, la economía cubana exige resultados concretos.
Con la brida cortica
Francisco Rodríguez Cruz

Hace muy poco conocí el caso de una organización social que acudió a una entidad que le había brindado servicios en pesos cubanos en otras ocasiones. Casi al concretarse el “negocio” apareció un obstáculo insalvable para ese tipo de cliente: ahora los insumos que se requerían hay que pagarlos en dólares y tener una cuenta en esa moneda.
¿Es acaso esta la idea de lo que se pretende o a la larga esto sería una nueva distorsión dentro de la corrección de distorsiones, que pudiera trabar, en lugar de reimpulsar, ciertas zonas de nuestra economía?
Los esquemas cerrados de financiamiento en divisas, de los cuales ya había 45 aprobados y más de 30 en funcionamiento a finales del pasado año, según se informó en la Asamblea Nacional del Poder Popular, son una de las herramientas operativas fundamentales que caracterizan la llamada dolarización parcial de la economía cubana como parte del Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía.
Este mecanismo permite a empresas y sectores específicos operar con un esquema de autofinanciamiento en divisas. Esto significa que es posible retener y gestionar una parte de la moneda convertible que ingresan por sus ventas o exportaciones (se habla como norma del 80 %, pero puede haber otros coeficientes de retención, de acuerdo con el tipo de actividad económica) para financiar sus propias operaciones de importación, inversiones o deudas, sin depender completamente de la asignación centralizada del Estado.
También se habla de que esas empresas con esquemas cerrados están autorizadas a usar las divisas retenidas para pagar a proveedores nacionales, bajo acuerdo mutuo, facilitando las cadenas productivas. ¿Y si no existe ese acuerdo mutuo? ¿Qué pasa cuando las entidades con esquemas cerrados se vinculan con otras que no tienen, ni podrán tener nunca por su objeto social, ingresos en divisas? ¿Cómo ponerle coto a eso?
La experiencia similar que se vivió durante la recuperación de la economía a finales de los años noventa del pasado siglo, y las primeras evidencias de este proceso gradual que ahora se retoma desde hace algo más de un año, indican que de no existir los controles adecuados, el propósito de la medida en cuanto a generar ingresos frescos a partir de las exportaciones, puede rápidamente derivar en un trapicheo de las mismas divisas entre entidades del patio que se cobran unas a las otras en dólares, sin que de eso el país obtenga suficiente beneficio.
Sin contar, además, la indefensión en que queda para su operatividad la otra parte de nuestra economía que funciona solo en pesos cubanos, la cual tal vez no sea productora de bienes exportables, mas sí garantiza procesos regulatorios o de realización social esenciales, incluso para esas actividades económicas generadoras de las divisas.
No quiero ser ave de mal agüero, porque esos esquemas hacen falta, y mucho, como estímulo y dinamización de los sectores estratégicos que se han incorporado a ese sistema de financiamiento. Pero ya sabemos que el dólar puede ser un potro salvaje al que es preciso embridar con rigor para que no se nos desboque.
Para lograr esa compensación, por supuesto, está el Presupuesto del Estado y la redistribución de ingresos que este facilita, aunque esa vía pudiera no ser suficiente para resolver los conflictos puntuales que estamos alertando, de manera que no tengamos en un futuro cercano que volver a hablar de excesos en la dolarización.
Pago digital: todavía con piernas cortas
Gabino Manguela Díaz
El pago mediante pasarelas digitales —una importantísima arista de la conocida bancarización— parece habérseles ido de las manos a las autoridades encargadas, con muy negativas consecuencias para la economía del ciudadano y también del país.

Podría pensarse que con aquel primer y gran impulso tras la puesta en vigor de la ley en agosto del 2023, se “perdió el fijador”, pues apenas año y medio después, directivos del Banco Central de Cuba reconocían la persistencia de indisciplinas, violaciones de las normas establecidas, una débil utilización de las potencialidades de la comunicación social y las tecnologías para acompañar ese necesario proceso, y otros males que, a ojos de la población, no hacían más que incrementar malestares.
Lo cierto es que hoy tales dificultades acusan una proyección aún mayor; a la vez que no se aprecia correspondencia entre la alta cantidad de actores económicos y el uso de medios digitales en sus manos; un número creciente de ellos continúan ejecutando transferencias a favor de cuentas de personas naturales; y se observan violaciones en los tiempos de depósito de efectivo por parte de los propios actores, además de un empleo inadecuado del servicio de caja extra.
La realidad, nuevamente, evidencia el lastre en objetivos básicos, entre ellos los pagos de servicios, productos y demás operaciones comerciales y financieras mediante el uso de instrumentos de pago y canales electrónicos preferiblemente, en lugar de utilizar dinero en efectivo.
Casi desde el comienzo se apreciaban los efectos de una infraestructura técnica con gran deterioro, exigua liquidez, fiscalización poco efectiva y la dañina migración de cajeros de las sucursales bancarias.
Entonces, ante las muy largas colas se multiplicaron figuras desterradas de la vida cubana. Es decir, emergieron lastimosamente vías informales paralelas y colapsos operativos en eslabones de entidades financieras, los cuales hicieron percibir que la búsqueda de una banca pública fuerte estimulaba una banca privada ilegal.
Pese a que las autoridades bancarias reportan incrementos en las transacciones digitales, el día día corrobora que estamos lejos de los objetivos propuestos. En un escenario que se complejiza cada vez más, la bancarización, imprescindible en la transformación del modelo económico social cubano, no ha avanzado con la celeridad que requiere el país.
Numerosos actores económicos aferrados a su mal proceder y el de las otras instituciones bancarias explicaron hasta el cansancio las vías que tiene el cliente para pagar; pero lo cierto es que continúa el peligroso aumento de la ilegalidad, ya sea en cafeterías, restaurantes o lugares donde trabajadores por cuenta propia, mipymes, e incluso en centros estatales donde comercializan productos y ofertan servicios.
Aunque esas instituciones están obligadas a cerrar cada resquicio que pueda ser violado, ni remotamente se logra tal propósito. Crece día a día el número de lugares donde la impunidad campea contra lo dispuesto. La cotidianidad lo demuestra, mientras sufre el cliente, sufre la economía.
Mayor alcance mediante alianzas económicas
La Empresa Productora y Distribuidora de Alimentos (Numa), de Holguín, fortalece la administración e impulsa su desarrollo a través de alianzas con actores económicos del territorio y la creación de sociedades mercantiles.
La entidad posee tres de estas formas de gestión, ubicadas en la zona turística de Guardalavaca, en el municipio de Banes y en la cabecera provincial, a través de las cuales amplía el objeto social y genera beneficios para las unidades empresariales y las comunidades, informó Kirenia Balada Peña, directora de Numa.
Además, mantiene encadenamientos con nuevos actores económicos de la nación como proyectos de desarrollo local y minindustrias, mediante los cuales diversifica sus líneas productivas, alcanza mayor autonomía y extiende la comercialización a la población.
Parques solares en La Habana
Aprovechar completamente la energía fotovoltaica en La Habana es la finalidad de un nuevo parque de baterías en proceso de construcción en el municipio del Cotorro. El emplazamiento de 50 megawatts (MW) será clave para garantizar eficiencia en los parques solares de la ciudad, anunció el gobierno de La Habana en un mensaje en la red social X.

Las baterías posibilitarán el aprovechamiento del 100 por ciento de esa energía que se genera en los municipios de Guanabacoa, Cotorro y Boyeros, que regulan la entrega al sistema eléctrico nacional (SEN).
De acuerdo con cifras oficiales, los parques fotovoltaicos en Cuba están generando como promedio, diariamente, en las horas del día en que funcionan, el 38 % de la energía que el país consume.
Impulsar la agroindustria cubana
Con el propósito de contribuir a dinamizar la agroindustria local, reducir pérdidas poscosecha y generar nuevos ingresos para los territorios, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica) acompañó en Cuba un proyecto orientado a fortalecer las cadenas de valor del mango y el café, con énfasis en el aprovechamiento integral de la fruta y sus subproductos.
A punto de concluir está la iniciativa ejecutada desde el 2023 junto al Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical (IIFT), el Instituto de Investigaciones Agro-Forestales (Inaf), la Empresa Agroindustrial Cítricos Arimao y la Unidad Científico Tecnológica de Base (UCTB) Estación Experimental Agro-Forestal de Jibacoa, en escenarios de Cienfuegos y Villa Clara. (Tomadas de la ACN)
Descargue en versión PDF: Esquema cerrado: ¿negocio redondo? (Separata Economía)



Pago digital: todavía con piernas cortas
Mayor alcance mediante alianzas económicas