La figura de Egletis Zamora Medina trasciende la mera descripción de ser esposa del reconocido pintor, grabador y escultor Agustín Bejarano; su vida desde que se unió a él, es un testimonio del desarrollo cultural y personal que puede surgir de una alianza constructiva y enriquecedora; mediante la cual esta fémina ha desempeñado múltiples roles que la han consolidado no solo como compañera, sino como colaboradora esencial, musa inspiradora y defensora de un legado artístico que va más allá de las obras en sí.

Un vínculo creativo
La relación entre Egletis y Bejarano se caracteriza por un profundo respeto y admiración mutua. A lo largo de los últimos años, ella ha tenido la oportunidad de sumergirse en el mundo del arte, absorbiendo las técnicas y el pensamiento del connotado artista. Más allá de ser una presencia constante en el estudio de este artífice, se ha convertido en su principal aliada, participando de alguna manera en el proceso creativo de su compañero, quien posee vasta experiencia y conocimiento, que entiende y es capaz de compartir la visión artística de cada obra.
Egletis también ha hecho su parte al promover el trabajo de Bejarano, impulsando su reconocimiento a través de la prensa y la crítica especializada, así como en círculos artísticos y apoyando eventos donde el maestro pueda presentar sus obras. Este esfuerzo conjunto ha permitido que la obra de Bejarano no solo perdure, sino que también evolucione en nuevas direcciones, enriqueciendo así el panorama artístico contemporáneo.

Más que una musa
El papel de Egletis como fuente de inspiración para Bejarano es indiscutible. Su fuerza de carácter, su tenacidad y su pasión por la vida son elementos que alimentan la sensibilidad del artista. Cada pincelada de Bejarano refleja no solo su realidad, sino también la interpretación que hace de su entorno, donde ella ocupa un lugar primordial. En su compañía, el pintor ha encontrado una perspectiva renovada sobre el mundo que lo rodea, lo cual ha estimulado su estilo y técnica.
Bejarano ha sabido captar el amor y la dedicación de su esposa en la espiritualidad de sus obras, utilizando colores y formas que evocan sus momentos compartidos, creando un diálogo visual que hace eco de sus sentimientos. En este sentido, ella no es solo una musa pasiva; es parte activa de la creación, influyendo constantemente en la dinámica artística del maestro. Numerosas obras realizadas por el artista han tenido a su compañera como modelo, tal es el caso de su cuadro realizado con motivo del Aniversario 500 de La Habana, titulado Soñar la Habana (2019), el cual participó en la exposición denominada Majestuosa Habana que ese año se realizó en el Hotel Iberoestar; así como su obra denominada Egletis, también de 2019, entre otras.

Amor y solidaridad
Además de su papel en la vida artística de Bejarano, la unión de Egletis con él ha generado una red de apoyo que se extiende a amigos y familiares. Su amor y solidaridad han contribuido a fortalecer lazos no solo dentro del círculo íntimo, sino también entre los allegados, poniendo énfasis entre los que padecen alguna dolencia, empeño en el que la carismática mujer siempre ha sido una voz activa en la promoción de la importancia de la colaboración y el apoyo mutuo, entendiendo que la cultura se nutre de relaciones humanas profundas y significativas. Su capacidad para conectar con otros, para ser un pilar dentro de su comunidad, le ha permitido desarrollar un ambiente donde el arte y la amistad convergen.

Un equilibrio vital
Como madre, Egletis ha sabido equilibrar los retos que conlleva la crianza con su compromiso hacia Bejarano y su obra. La dedicación que muestra hacia sus hijos refleja su fuerte sentido de responsabilidad y su deseo de transmitirles los valores de la perseverancia y la pasión. Su interés por inculcar en ellos una apreciación por el arte y la cultura es evidente en la forma en que se involucra en sus vidas, asegurándose de que sean conscientes del legado artístico que el artista representa.
Al mismo tiempo, mantiene su papel como promotora de la obra de Bejarano, creando un hogar donde el arte es valorado y celebrado. Este balance entre ser madre, esposa y promotora refleja la multifacética personalidad de Egletis, quien ha forjado un camino que desafía las expectativas tradicionales, destacando su fortaleza y perspicacia.

Más allá de la formación intelectual
Es relevante señalar que Egletis, aunque quizás no haya tenido la oportunidad de recibir una formación intelectual formal profunda, ha demostrado que la superación personal y la capacidad de aprender no dependen exclusivamente de grados académicos. Su virtud de superación es un testimonio de su carácter y determinación. Ha buscado el crecimiento constante a través de su relación con Bejarano, absorbiendo conocimientos y experiencias que han engrandecido su visión del mundo.
Esta búsqueda de superación también se traduce en su deseo por ser una mejor persona, madre y compañera. El contacto con artistas, críticos y periodistas ha abierto su mente, permitiéndole desarrollarse de manera integral y contribuir a su entorno no solo de manera tangible a través del arte, sino también emocional y espiritualmente.
Un legado conjunto
El desarrollo cultural de Egletis Zamora es un reflejo de cómo la vida junto a un artista puede expandir horizontes y enriquecer tanto a la persona como a su pareja. Su papel como esposa, amiga, madre y promotora ha sido fundamental en el crecimiento artístico de Agustín Bejarano.
La historia de esta cubanísima mujer es un recordatorio de que el amor y la colaboración pueden dar lugar a una sinergia poderosa, donde cada uno inspira al otro a alcanzar nuevas alturas. Su experiencia es un llamado a valorar los vínculos que nos unen y a reconocer el impacto que una sola persona puede tener en la vida de los demás, demostrando que la fortaleza y la perspicacia no siempre están ligadas a una formación académica tradicional, sino que pueden surgir de experiencias vividas y relaciones genuinas.
En un mundo donde la individualidad a menudo se exalta, el ejercicio de vida de Egletis y Bejarano resalta la belleza de la unión, el amor y la creatividad compartida.



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