El truco más usado en redes sociales es el de la emoción humana porque resulta fácil crear preocupaciones o falsas expectativas con mensajes cuyo contenido, en esas condiciones, se comparten de inmediato sin comprobar.
Ante un mensaje que te enciende, detente y pregúntate: quién lo publica y por qué, trata de recordar si antes logró engañarte o confundirte, y busca si medios confiables lo confirman.
Las emociones son anzuelos de quien desea manipular. Desconfía de lo que te alarma o te indigna desde el primer momento. La noticia verdadera también emociona, pero casi nunca necesita gritar.