Por muchísimo tiempo, el cuarto de las papas, como le decían los consumidores de la bodega, estuvo cerrado sin utilidad alguna, salvo en temporadas muy escasas se abría para vender el gustado tubérculo; pero las 176 transformaciones económicas y sociales le propinan una mejor apariencia en su condición de local arrendado al sector no estatal.

Mari Luz Ledesma Hernández nos cuenta de sus días como ama de casa, pero siempre motivada por la venta minorista: “pero no tengo condiciones en mi hogar para concretarla, y supe de la licitación de estos establecimientos, y me anoté”, dice con la confianza de un buen emprendimiento, al ubicarse en la zona de los edificios.
“Asumí un local increíblemente sucio, con desechos de todo tipo, sin iluminación, al que no le prestaban atención hacía varios años, por tanto, acomodarlo a nuestros intereses fue lo primero en hacer, con ayuda de mi familia”, comenta.
Mientras, no duda en ponernos al tanto de sus propuestas. “Vendo artículos varios. El aseo (dígase jabón y detergente), y los útiles del hogar, son los productos de mayor aceptación en estos primeros días, aunque comercializo calzado, ropa para diferentes sexo y edades, y artículos electrodomésticos”.

Contiguo a este espacio se sienten acciones constructivas. José Manuel Castro Torres, trabajador por cuenta propia, con unos diez años en la albañilería, ajusta tablas a la medida, para encofrar la meseta de un pequeño servicio sanitario en los otros 30 metros cuadrados, arrendados por un ingeniero informático.
Nos cuenta el albañil, contratado por el joven que dejó atrás su profesión y ahora encamina su propio negocio de mercado, que tiene la encomienda de eliminar la meseta, donde tradicionalmente se expendía el pan de la canasta familiar, la leche fluida, el yogurt… para niños y dietas médicas, pues será un área abierta.


Es así, como las más de 60 bodegas del municipio de Artemisa y otros tantos establecimientos de Comercio, Gastronomía y los Servicios, cambian la quietud que los ha mantenido abiertos y sin ofertas sistemáticas en los últimos tiempos, para concretar el eje temático 19 de las transformaciones, y su medida 149, referida a modificar la actual gestión administrativa, dando prioridad a formas de gestión no estatal y modalidades de inversión extranjera.
¿Y el pensamiento?
La certeza va más allá de una imagen renovada. En el caso de la ciudad cabecera de los artemiseños, nueve colectivos laborales, en nueve bodegas atenderán a personas vulnerables, con dietas médicas y otros encargos sociales, e igual cantidad -que coincide con los consejos populares- serán mercado de barrio, con la venta de los 18 productos establecidos a un costo inferior al común.

Pero, ¿cómo ha sido el tratamiento a los más de 900 trabajadores, con años habituados a la libreta de abastecimiento, a abrir las puertas de las bodegas a las 7 de la mañana, a estar detrás de un mostrador haya o no haya venta…? ¿Están aptos para cambiar?
Y claro que es necesario. Los salarios de la mayoría no tienen respaldo productivo, las infraestructuras se han deterioran con el paso del tiempo. No hay movimiento comercial en muchos lugares, y si se integran varios actores económicos se podrán activar el comercio.
Quizás, algunos recibirán más dividendos salariales de manera inmediata, según las ofertas y los lugares donde funcionen, pero precisan encadenamientos locales, un mercado seguro, y no en dependencia de una moneda extranjera con altibajos que desestabilizan la contabilidad, y, sobre todo, la estabilidad laboral.
Pasar del sector estatal al no estatal, sin un mercado de abasto en la moneda que operan, de la noche a la mañana puede desvelar a muchos.
Las medidas tienen urgencias, pero cada dirección, ministerio, organización… debe intercambiar trabajador a trabajador. No es problema de multitud, de cumplir con un número o un plan. Escuchar, capacitar, acompañar, nos conducirá a no dejar camino por vereda. No solo es mover el comercio, sino el pensamiento.
Acerca del autor
Desde 2005 el periodismo me abre las puertas en Radio Artemisa, con la posibilidad de reorientar mi carrera al cursar estudios en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Soy licenciada en Educación, en la especialidad de Defectología, y ya había cumplido varias tareas, incluso en la Unión de Jóvenes Comunistas.
Los resultados en el medio radial me condujeron a que, en 2011, al crearse la provincia de Artemisa, ocupara la responsabilidad de Corresponsal Jefa de la Agencia de Información Nacional, nombrada poco después Agencia Cubana de Noticias.
En ese mismo tiempo, alternaba como parte del ejecutivo de la Unión de Periodistas de Cuba, en el territorio, y posteriormente me desempeñé como su Presidenta; hasta que, en agosto de 2014 la dirección del Partido me designó directora del su Órgano Oficial, el periódico El Artemiseño, labor que continúo desempeñando.
Las funciones de dirección siguen aportando a la pasión por el periodismo, de ahí que mantenga publicaciones del acontecer de mi provincia en mi órgano de prensa Artemiseño, y en medios nacionales de comunicación, con mayor estabilidad, y representando tanto de compromiso como de orgullo, en el periódico Trabajadores.


