Camilo: la primavera en el mar

Camilo: la primavera en el mar

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Desde que el hombre halló la expresión poética, la poesía canta a los héroes porque los héroes son poesía. Ambos son síntesis. Ellos lo son de su momento histórico, y en ese resumir de sentimientos, devienen ascenso de esencias en los versos que emergen de una época.

 

 

 

El Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán es de esos hombres sintetizadores de una época, y en el largo poema épico que es la Revolución cubana le corresponden páginas de una hermosura extraordinaria. Desde la evocación casual que brota de su propio apellido, pasando por su temprana entrega a la lucha por la justicia social, su incorporación como simple combatiente a la última etapa de la guerra por la liberación definitiva de nuestro pueblo, la dimensión que en esa contienda alcanzó como excepcional jefe guerrillero, su sentido de la lealtad inclaudicable a la Patria y al indiscutible líder revolucionario, el Comandante en Jefe Fidel Castro, que lo calificó como la imagen del pueblo, y su pérdida física en accidente aéreo, el 28 de octubre de 1959, mientras cumplía una decisiva misión en defensa de la Revolución, son hitos de esa saga inmarcesible de su vida y obra, que el pueblo corona de flores cada año por estos días, en las aguas del mar que lo acogió como morada última.

La convocatoria que emerge de su figura fue recogida por el Poeta Nacional, Nicolás Guillén, en los versos finales de su poema Camilo: Duerme, descansa en paz -dice la mansa/ costumbre de las flores, la que olvida/ que un muerto nunca descansa/ cuando es un muerto lleno de vida.// Ahí viene, avanza el río/ de su barba serena./ Suena su voz, su permanente voz resuena,/ arde en la patria pura un gran fulgor de estío./ Se oye ¡Partir!, que ordena/ y partimos. ¡Avanzar!, y avanzamos./ Todos lo mientan, dicen:/ -Puño de piedra, resplandor de paloma,/ el aletear del corazón te damos;/ oh joven padre, toma/ nuestra violenta sangre en peso: vamos.

Otro grande de las letras cubanas, la figura cimera de la décima en el siglo XX, Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí, retrató en cinco estrofas su imagen legendaria.

Numerosos son los poemas dedicados a él como sentido homenaje a su memoria. Muchos de ellos han sido escritos en la estrofa nacional, la décima, por autores cubanos de todo el país. Ofrecemos una muestra, tomada del sitio web Cuba Ala Décima.

 

 

 

CAMILO NO HA MUERTO

Espesas barbas, sombrero

de estilo camagüeyano.

Al verlo, el pueblo cubano

soñó un profeta montero:

un Cristo, pero guerrero

que con la patria cargara,

cuando una sonrisa clara

como azucena fulgente

alumbró gloriosamente

la manigua de su cara.

Estaba en su pensamiento

la talla del porvenir

y él —sastre— quiso vestir

a todo un pueblo harapiento.

El exilio, el mar, el viento,

el Granma como tijera

y luego la cordillera

—sastrería de su hazaña—

donde entalló a la montaña

el traje de su bandera.

 

Como un río de bravura

descendió del lomerío

y así, como un bravo río,

atravesó la llanura.

Hambre, llagas, piedra dura,

nada al héroe detenía,

hasta que su rebeldía

sobre Yaguajay candente

decapitó la serpiente

ciega de la tiranía.

 

Su sonrisa de victoria

dijo al clamor popular

que juntas pueden andar

la sencillez y la gloria.

Jamás tan brillante historia

tuvo menos arrogancia

y hasta el nombre —resonancia

de chispas, llamas de cielo—

legendario caramelo

fue en los labios de la infancia.

 

No, no ha muerto el capitán

del pueblo, porque su idea

prosigue, con su pelea

de redentor huracán.

Ladrones de tierra y pan,

asesinos descubiertos,

no veáis cielos abiertos

cuando enterremos medallas,

que el pueblo gana batallas

con su ejército de muertos.

 

Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí (1922-2005), Héroe del Trabajo de la República de Cuba y Premio Nacional de Literatura. De su libro Esto tiene un nombre. Editora Política, 1999. pp.10-11

 

LA PRIMAVERA EN EL MAR

Camilo Cienfuegos. Cien

veces Camilo Cienfuegos.

Porque no valían ruegos

se armó hasta los dientes. ¿Quién

que supo de amor y bien

no fue tras él en su andar:

plomo y sonrisa? Pensar

que desde el minuto triste

de su perdición existe

la primavera en el mar.

 

Juan Carlos García Guridi (Batabanó, La Habana, 1968), poeta e investigador; miembro del Grupo Ala Décima).

 

TU VOZ ES OLA QUE BROTA

Grande como el mismo mar

que te atrapara en sus brazos,

fuerte cual los cañonazos

que te veían pelear.

Pecho solo para amar

en la sonrisa se nota;

tu voz es ola que brota

siempre, guerrillera y fiel

se oye: «¡En contra de FIDEL,

Camilo ni en la pelota!».

 

María Magdalena Cabrera Zamora (Santiago de Cuba, 1967), trabajadora de la Universidad de Oriente).

 

LEYENDAS DE FUEGO

Algunos fuegos (…) arden en la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear y quien se acerca se enciende.

 

  1. Galeano

I

Tengo, Camilo, un amigo

que te ha amado como yo,

sin despedirse partió

e igual que tú, va conmigo.

Olvidarlos no consigo

pues son recuerdos que evoco

y aunque presencias no toco

¡cuán irónica es la vida!

que en vez de llorar partida

al optimismo convoco.

 

II

Ni el solsticio del estío

ni el gris que anuncia el otoño

impidieron el retoño

en el mar y el lomerío.

De Cuba, de todos, mío

es el legado genuino

hacedor de este camino,

Camilo, tú eres leyenda

y un “Genio” en esta contienda

heredó tu humor más fino.

 

III

Camilo, tu magia apresa

en cada acto de fe

y el amigo que se fue

sin irse, viene, regresa.

De su pluma, la sorpresa

espero a cada momento,

sigue de “Genio” en el viento,

escribiendo a tu sonrisa

la Sierra su luz irisa

perenne en el mismo intento.

 

IV

Vengan, deshaciendo ocasos

con Tecla y sombrero alón,

¿escenario?, el Malecón

a fundirnos en abrazos.

Palmo a palmo, paso a paso

adalides, fuegos cien,

y otro “Gigante” sostén

raíz, tronco, rama fuerte.

Con ustedes va mi suerte

les amamos, “vamos bien”.

 

Yanet Medina Navarro (San Juan y Martínez, Pinar del Río, 1990), periodista y escritora. El poema es del 2007.

 

TRES COLORES

Danza un jardín sobre el mar

y entre sus trenzas canosas

van veintiocho mariposas

de flores a navegar.

Los peces quieren volar

por múltiples latitudes

hay tantas similitudes

en los arrecifes que

lloran las nubes se ve

un lagrimal de inquietudes.

 

Tormentas avergonzadas

ante tanta multitud

piden que timbre un laúd

en el cantil las tonadas

de brisas enamoradas

sin muralla ni manguardia,

tres colores van en guardia

un hasta cuentan

Las flores.

Que le atribuyen honores

a un Capitán de vanguardia.

 

José Ramón Rodríguez Espinosa (Venegas, Sancti Spíritus, 1948; residente en Regla, La Habana), trabajador jubilado de los sectores de la Construcción y la Gastronomía. Tercer lugar del XX concurso nacional de poesía Regino Pedroso.

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