En el Municipio Especial se chequean detalles para acelerar el programa porcino y lograr la oferta estable de carne a la población.
Durante un recorrido encabezado por el primer secretario del Partido en el territorio, Rafael Ernesto Licea Mojena, por zonas agropecuarias como la cooperativa Comandante Pinares, el dirigente partidista se interesó por el comportamiento de las acciones previas a la siembra de tabaco, un cultivo que se plantará allí por vez primera.

También puso atención a las siembras de cultivos varios como el boniato,la calabaza y el plátano que tienen plantadas allí y dijo del aprovechamiento con la siembra de hortalizas de la casa de cultivo luego de la campaña tabacalera.
En la finca de Daniel García, conocido como El Puya, apreció la extensa área de calabaza recién sembrada y se interesó por la continuidad de siembras como el plátano,la yuca y el boniato.
Todo lo anterior responde al constante chequeo ante la insatisfacción del pueblo con la estabilidad de las ofertas de productos alimenticios, porque los resultados no se evidencian en la mesa de una población de más 76 mil habitantes, distribuidos en los diez consejos populares y 12 circunscripciones.
Hoy el Municipio cuenta con todo lo necesario para lograr la soberanía alimentaria, teniendo en consideración el fondo de tierras actas para la ganadería y los cultivos varios, las presas y micro presas que posee; la infraestructura construida entre mini e industrias; centros de elaboración y todo el potencial humano dedicado a la producción de alimentos; 12 empresas con más de tres mil trabajadores y 22 bases productivas con 2 mil 084 asociados.

A pesar de ello aún rondan problemas subjetivos como la falta de integración de los factores como eje fundamental; habló desde las juntas directivas que no logran una vinculación sistemática con los productores en sus fincas para chequear la contratación; escasas medidas con los incumplidores; no se explotan, con efectividad, las tierras entregadas en usufructo; aún se desvían producciones contratadas, faltando el seguimiento por parte de las cooperativas, empresas y acopio.
Se suma, además, la existencia de cultivos que no se reportan en las estadísticas; no se logran efectuar los estimados o ratificados de cosecha con las cooperativas y entidades que permita el acopio y distribución.
También en las inversiones se evidencia atraso en las del programa del arroz, el plátano por goteo y en los estanques de alevinaje. Tampoco se aprovecha la capacidad instalada en centros de la agricultura, el Minal y comercio para el procesamiento y producción de frutas, vegetales y elaboración de conformados, existiendo la materia prima en el territorio.

Así las cosas se impone aprovechar más la jornada laboral, ajustándola a los momentos actuales, utilizando eficientemente los horarios de electricidad y reubicar a los trabajadores en tareas productivas en el campo.
Las entidades deben encadenar sus líneas productivas con los nuevos actores económicos; ya existen resultados al respecto: la producción de arroz en el polo de Sabana Grande se unió con la empresa de granos y el productor Hermis Gutiérrez, donde están sembradas en la actualidad 80 hectáreas con fertilizantes; igual ocurre con la de huevos, funciona entre la UEB avícola y el productor antes mencionado, lo cual permitirá estabilidad en la compra de pienso y la recuperación de la masa, pues se cuenta con cerca de 46 000 gallinas y la idea es sobrepasar las 70 000 si queremos alcanzar más de un millón de unidades.
Igual proceder ocurre con el mismo campesino y la producción de carne de cerdo y de pescado. Con la primera hay planificadas 20 toneladas mensuales; con la pesca Hermis se concentra en la acuicultura con la ceba intensiva de clarita y tilapia.
Poco a poco se verán los resultados pero en la Isla se trabaja porque en la mesa de los pineros haya diversidad de ofertas.

