En la Sucursal de Colón, la 5202 del Banco Popular de Ahorro (BPA) en Sancti Spíritus, detrás de cada operación bancaria hay mucho más que cifras, documentos o procedimientos. A la par de la labor cotidiana de prestar servicios a la población en un contexto de alta demanda, el BPA que más clientes recibe en el territorio, también propicia la formación de nuevos profesionales del sector.

“Esta sucursal es una escuela. Aquí laboran y transitan muchos jóvenes que trabajan en otras instituciones del sistema bancario espirituano. Nos gusta trabajar con las nuevas generaciones, educarlas y formarlas. No somos perfectos, pero desde el ejemplo inculcamos la disciplina, el rigor y los valores que distinguen al trabajador bancario”. Desde esa postura y con bases en su experiencia personal, asume su cargo de directora Yamilsi Arteaga Calcines.
Hace 18 años, era una joven graduada de Español – Literatura cuando llegó al área comercial de ese banco enclavado en la zona sur de la ciudad del Yayabo. Confiesa que el primer contacto con los números le provocaron mareo y de computación sabía lo básico, “pero encontré colegas valiosos que me enseñaron. A ellos les agradezco y trato de retribuirlo sosteniendo esa intención educativa”.
“Las personas que ingresan aquí aprenden todos los días en lo profesional y lo personal. El banco educa. Les inculca responsabilidad, organización, profesionalidad, preparación diaria y ética. Para mí y para muchos ha sido una oportunidad de crecimiento”, refirió Darlys Rodríguez Castro, quien se desempeña como gerente de negocios del BPA de Colón.

Macías
“Mantener la calidad del servicio y la atención a la población ha sido un reto ante los contratiempos de la actualidad. En pocos años, hemos asumido varias etapas: el ordenamiento monetario, los pagos por medios electrónicos, la bancarización, las transformaciones económicas y sociales… Esos cambios exigen capacitación y
autopreparación constante para asumir una profesión rigurosa porque mueve la economía del país. Nuestro colectivo, integrado mayoritariamente por mujeres, con doble responsabilidad del trabajo y el hogar, realiza una labor titánica”, apuntó Darlys.
El apego a la sucursal es esencial para sobrellevar una jornada que demanda cumplir con un horario cerrado. “En ese tiempo somos una locomotora, no paramos. Siempre alertas al control interno y a aplicar la debida diligencia. Tenemos fisuras, pero tratamos de ser justos y tener sensibilidad con los clientes”, aseguró la directora.
Con 35 años de experiencia en el sector, Mariluz Ulloa Valdés y Lidia Betty Amor Martín tienen muchas historias por contar. Aunque gran parte de su trayectoria laboral ha transcurrido en el la Sucursal del Boulevard espirituano, ambas rememoran con gratitud sus inicios en el BPA de Colón.

“Era un banco de nueva creación y muchos comenzamos por allí. De inicio te remitían a las Normas de Conducta y al Manual de Instrucciones y Procedimientos. Te enseñaban lo que puedes y no debes hacer, siempre pensando en las normas de control interno. Los jueves se colgaba una pizarra y se impartían capacitaciones, pero la
formación era cotidiana e iba más allá de la parte operativa”, rememoró Mariluz.
“En Colón te rotaban por todas las áreas. Te formabas como un trabajador integral con capacidad de desempeñar cualquier puesto dentro la institución”, comentó Lidia Betty.
La gestión de la Sucursal 5202 del BPA en Sancti Spíritus trasciende más allá de su función operativa. Si algo distingue al colectivo es la capacidad de sembrar en cada nuevo trabajador una huella. Más que en una unidad de transacciones financieras trasciende como una escuela para el sistema bancario espirituano.


