Los cumpleaños cerrados no son solo para soplar velas y que todos regalen elogios. Tampoco para desgastarnos en historias sin hablar de futuro. Por eso los 50 años cumplidos este 8 de octubre por la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (Anir) tuvo más compromiso que satisfacciones, más empeños por crear que regodeos complacientes.
De esta manera se homenajeaba también al Che Guevara, Presidente de Honor de la Anir por todo cuanto hizo desde su condición de ministro de Industrias para que en cada centro de producción y servicios sus obreros crearan o mejoraran sus maquinarias y elevaran la productividad.
El Foro de Piezas de Repuesto, antecedente directo de esta idea, resuena todavía en muchos aniristas como el escalón imprescindible en los primeros años de la Revolución para burlar el bloqueo del Gobierno estadounidense y dar soluciones y arreglos a maquinarias, transporte y a tecnología de fabricación norteña.
Con plena conciencia de lo mucho que podían hacer estos vitales trabajadores en un centro laboral, el Líder Histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz los calificó en una ocasión como tropa de choque dentro de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en pos de una economía más eficiente, dinámica e imparable. Roturas versus conocimiento, problemas versus inventiva.
Las actuales transformaciones económicas y sociales no están ajenas a la Anir. Sus más de 160 mil integrantes están listos para continuar impactando con sus aciertos y virtudes, los cuales incluso, pueden ser remunerados tal y como establece la Ley 38 de 1982. Una integración mayor de los sindicatos con ellos se asoma imprescindible si queremos dar el salto que el país se propone.
A la Anir del Che, a la aprobada en el histórico XIII Congreso de la CTC, a la que Fidel confió tareas estratégicas debemos no olvidarlos jamás y darles nuevas encomiendas. Ellos pueden. Lo han demostrado siempre.