“No hay inclusión sociolaboral posible, si no hay inclusión de género”, subrayó Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), durante el lanzamiento oficial del proyecto Crecer en Inclusión.

El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTTS), junto al Ministerio de Educación (Mined), Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y las diferentes asociaciones de personas en situación de discapacidad, presentó este 7 de octubre —Día Mundial del Trabajo Decente— una iniciativa que busca fortalecer las capacidades de adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad para su inserción sociolaboral en municipios de La Habana, Holguín y Santiago de Cuba.
El director de Empleo del MTTS, Israel Antonio Riverón Sánchez, explicó que el proyecto se extenderá por tres años (2026-2029) y tendrá como resultados: centros inclusivos estatales y no estatales; cursos flexibles con certificación de saberes; ajustes razonables en los puestos de trabajo y políticas laborales que garanticen la transición escuela‑trabajo.


La iniciativa, dijo, se articula con las transformaciones económicas y sociales en curso como: la dotación de activos, la capacitación remunerada y los incentivos para talleres donde laboran personas con discapacidad.

Tener oportunidades para aprender, desarrollar capacidades y acceder a un empleo digno puede marcar una diferencia decisiva en el presente y el futuro de adolescentes y jóvenes. Sin embargo, para quienes viven en situaciones de vulnerabilidad, particularmente las mujeres jóvenes y las personas en situación de discapacidad, persisten brechas y barreras que dificultan su acceso a la formación y al mundo laboral.


El proyecto está dirigido a adolescentes y jóvenes de 15 – 24 años de edad, grupo que enfrenta mayores barreras para acceder al empleo formal, y se propone que más de 9 mil 975 infantes sean formados y certificados. Además, se espera que al menos el 70 % de quienes sean contratados mantengan su empleo un año después de su incorporación.
Sus resultados, sin embargo, tendrán impacto nacional, al generar políticas y prácticas que garanticen trabajo digno: remuneración justa, protección social, estabilidad y respeto a la diversidad.

Durante el lanzamiento, autoridades del MTSS, la FMC y el Mined coincidieron en que la inclusión requiere intersectorialidad y acompañamiento comunitario. “El embarazo adolescente y la sobrecarga de cuidados siguen siendo frenos para muchas jóvenes”, alertó Amarelle Boué, quien llamó a reconocer que cuidar es un trabajo y debe asumirse como responsabilidad compartida.

Por su parte, la viceministra Lixgiana Álvarez Rodríguez destacó que el empleo inclusivo “no es solo un concepto, sino rostros, historias y oportunidades reales”. El compromiso institucional se traduce en tres líneas de acción que abarcan el fortalecimiento de los servicios de empleo en los territorios; apoyar la información intersectorial sobre formación y acceso laboral y promover centros laborales inclusivos con programas de apoyo a la diversidad.


