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Silvio en España: El triunfo de la poesía

Concluyó la gira de Silvio Rodrí­guez por España, cinco años des­pués de su anterior presentación en los escenarios de ese país. El reen­cuentro con el público, que agotó las entradas de varios conciertos y acompañó al trovador a lo largo de su recorrido, confirma la vigencia de una obra capaz de marcar épo­cas y generaciones.

Foto: Tomada de Cubadebate

Las puntuales manifestaciones de grupos que adversan al can­tautor por su posición política no pudieron opacar una realidad: las canciones de Silvio siguen hallan­do entusiastas interlocutores, se integran en lo mejor de la tradición lírica universal. Música para la poesía, poesía desde la música.

En los conciertos confluye­ron personas de edades diversas: junto a quienes han seguido la trayectoria del cantautor desde sus primeros años, sus coetáneos, había muchos jóvenes que descu­brieron su creación en ámbitos muy diferentes. La fuerza de los clásicos.

La convocatoria, por supuesto, no debería medirse únicamente por el número de localidades vendidas. Lo significativo es la posibilidad del diálogo. No es solo la nostalgia la que sostiene ese vínculo. Hay en esos temas una capacidad de inter­pelar el presente, de revelar aspec­tos inmarcesibles de la experiencia humana.

En la obra de Silvio Rodríguez la poesía no es un adorno: es una manera singularísima de mirar y comprender la realidad. El amor, la esperanza, la incertidumbre, la rebeldía y la memoria adquieren en sus composiciones una inten­sidad que desborda las circuns­tancias particulares que pudieron inspirarlas.

En Ojalá, Unicornio o La maza, la experiencia íntima se transforma en una expresión que otros pueden reconocer como propia. Quizás esa sea una de las claves de su permanencia: la po­sibilidad de que cada oyente en­cuentre en ellas algo que le con­cierne.

Está claro que su vocación lírica nunca ha estado desliga­da de su compromiso político. En su obra conviven las inquietudes más íntimas y las preocupaciones colectivas, sin que unas anulen a las otras. Las convicciones sobre la sociedad y su tiempo, la fideli­dad a la Revolución como aspira­ción permanente forman parte de su identidad artística, aunque no agotan el significado de sus can­ciones.

Reducirlas a una declaración política (incluso en las que son, decididamente, pronunciamien­tos políticamente comprometi­dos) sería desconocer la riqueza de una creación que ha explorado siempre las contradicciones, los afectos y las incertidumbres de la existencia.

Silvio, el artista que suscita adhesiones y discrepancias, es el autor de letras que han hallado una vida propia. Memoria com­partida.

Su patrimonio musical y litera­rio palpita. En los conciertos o en la escucha más íntima. La gira espa­ñola ha sido otra muestra… aunque él no necesita probar nada a estas alturas. En su persistencia, en su vuelo, en ese diálogo que el tiempo no ha conseguido interrumpir re­side el triunfo de su poesía, de la poesía toda.

El recorrido de Silvio, comenzó el 1.º de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, incluyó conciertos en otras siete ciudades: Zaragoza, Bilbao, Valencia, La Coruña, Sevilla, Murcia y Madrid. La capital española acogió la presentación de cierre, este domingo, en el Movistar Arena.

La gira, dedicada a presentar Quería saber, álbum publicado en el 2024, combinó nuevas composiciones con canciones emble­máticas de su trayectoria. Estuvo acompañado por los músicos Niurka González, Malva Rodríguez, Rachid López, Maykel Eli­zarde, Jorge Reyes, Emilio Vega, Jorge Aragón y Oliver Valdés.

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