El 30 de septiembre de 1968, la Revolución tomó una decisión que el tiempo confirmaría como profética: convertir en museo la casa donde nació Carlos Manuel de Céspedes.

Cincuenta y ocho años después, Javier Vega Leyva, director de la institución y presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Granma, conversa con Trabajadores sobre lo que significa custodiar ese legado en la ciudad que vio nacer la nación.
- El museo cumple 58 años. ¿Qué se agazaja realmente cada 30 de septiembre?
- Celebramos, en primer lugar, la voluntad del naciente gobierno revolucionario, que decidió convertir este inmueble en museo y entregó la responsabilidad de liderar aquel equipo de restauración al profesor Francisco Prat Puig. Pero más que una efeméride administrativa, celebramos que aquella decisión sigue teniendo sentido.
Somos una institución cultural, sí, pero también nos definimos como una institución científica y, sobre todas las cosas, como una institución educativa.
- Es decir, no estamos ante un museo que solo exhibe piezas…
- Yo creo que en esa mezcla, en esa simbiosis que tiene la cultura y la educación, está la esencia de nuestro trabajo: la formación de valores, la formación de la educación patriótica en las futuras generaciones y también en las actuales.
Hablamos de educación patriótica, cultura histórica y cultura patrimonial. Hay una formación en ese sentido, porque el museo preserva, difunde e investiga acerca de los bienes patrimoniales, y tiene como esencia la defensa del legado, de la memoria y el pensamiento del padre de todos los cubanos.
- ¿Y ese legado se limita a la figura de Céspedes?
- No, porque en todo lo que promovemos, investigamos y difundimos, está la historia de nuestra ciudad de Bayamo, la historia de la villa del siglo XIX, la historia de los principales acontecimientos y, fundamentalmente, la de aquella generación gloriosa que en torno a Céspedes se reunió para lanzar a Cuba contra el dominio colonialista español.
Por eso somos una institución que tiene un compromiso con el trabajo sociocultural comunitario y con esa formación de las nuevas generaciones de cubanos.
- ¿Cómo se traduce ese compromiso en la práctica cotidiana?
- Nos hemos propuesto el desarrollo de jornadas conmemorativas y de espacios fijos donde se exponga esta esencia, este objeto que tenemos en el trabajo sociocultural, tanto hacia adentro como hacia afuera de la institución.
Son espacios pensados para atraer al público, a los visitantes, para que recorran sus salas, que aprecien sus valores arquitectónicos, históricos y patrimoniales.

Pero también para hacer del museo un ente vivo, que salga a las calles, a las comunidades, que salga a las escuelas. Está dentro de nuestras misiones y de nuestro propósito acercar al público que nos visita a aquello que defendemos.
- Un ente vivo, dice usted. ¿Cómo se logra que una casa del siglo XIX no se convierta en un lugar de vitrinas silenciosas?
- El museo no puede esperar sentado a que llegue el visitante. Tenemos que ir a la escuela, a la comunidad, al barrio, y luego traer a esa gente aquí, para que descubra que estas paredes guardan algo suyo. Cuando alguien entiende que Céspedes no es solo un nombre en un libro, sino un bayamés que nació en esta casa y que un día decidió libertar a sus esclavos y llamar a Cuba a la guerra, la historia deja de ser un dato y se convierte en una emoción.
- Por esta casa han pasado personalidades de todos los ámbitos…
- A lo largo del devenir, en esa evolución histórica, ya fundado como institución museística, hemos tenido importantes personalidades que nos han visitado: figuras de las más trascendentales, desde todos los ámbitos: de la política, de la historia, de la cultura, de la ciencia.
Yo creo que los mejores exponentes de nuestro país, cuando llegan a Bayamo, tienen una visita obligada al Museo Casa Natal Carlos Manuel de Céspedes, por lo que representa.
Así ha sido a lo largo de todos estos 58 años.
- ¿Qué momentos recuerda como los más trascendentales de esa historia?
- La celebración del bicentenario de Céspedes, del cual fuimos protagonistas muchos bayameses y el 205 aniversario del natalicio del Padre de la Patria. Y, por supuesto, todas aquellas efemérides que tienen relación con la figura del patriota: su caída en combate, su nacimiento y el inicio de nuestras gestas independentistas.
- Director y, además, presidente de la UNHIC en Granma. ¿Se complementan ambos roles?
- Se complementan porque nacen del mismo lugar: la necesidad de investigar, de preservar y de transmitir. La UNHIC agrupa a quienes estudian la historia; este museo la custodia y la pone en manos del pueblo. Cuando ambas cosas caminan juntas, la historia deja de ser patrimonio de unos pocos especialistas y se convierte en conciencia colectiva.
- ¿Qué le pediría a los bayameses y a los cubanos en este aniversario 58?
- Que vengan. Que recorran esta casa. Que traigan a sus hijos y a sus nietos. Aquí no se visita un edificio: se entra en la casa donde Cuba empezó a ser nación, en el hogar del padre de todos los cubanos. Y mientras esta casa siga hablando, seguiremos teniendo memoria; y mientras tengamos memoria, seguiremos teniendo Patria.
El Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, Granma fue inaugurado como tal el 30 de septiembre de 1968, tras un proceso de restauración liderado por el profesor Francisco Prat Puig. La institución cultural, científica y educativa se consagra a preservar y difundir el legado del Padre de la Patria, la historia de Bayamo y la del siglo XIX cubano.

