Pinar del Río.— “Lo definiría como una bendición”. Con esa frase resume Arianna Valle González el impacto que ha tenido sobre ella y el colectivo laboral del que forma parte la producción cooperada entre la Empresa Avícola de esta provincia (Pican) y el tabacalero Reynel Rojas Medina, quien revitalizó la granja El Rosario, situada en la comunidad de igual nombre, en el municipio de Viñales.
Recuerda que estaban en la casa, sin trabajo, porque en la zona no abundan las ofertas de empleo; ahora recuperaron la vinculación laboral y reciben un buen salario así como otros beneficios. En tal sentido, destaca la alimentación en el comedor obrero, la disponibilidad de transporte, aunque ella va en bicicleta, la entrega semanal de huevos y también la posibilidad de incrementar los ingresos en correspondencia con los resultados productivos.
A poco más de un año de la implementación, Nieves María Martínez Hernández, portera sanitaria de la unidad y secretaria general de la sección sindical, que cuenta con 62 afiliados, asegura que están muy satisfechos y motivados.
“Una de las ventajas es la remuneración económica”, puntualiza Yoel Rodríguez Gort, director de la entidad.
El inicio
El vínculo comenzó cuando Rojas Medina, premio Hombre Habano en la categoría de Producción en 2025, incursionó en la cría de gallinas con fines de autoabastecimiento para su finca. Empezó con 99 aves; luego amplió la cifra a 1 000 y, al ver los resultados, los directivos de Pican lo contactaron para establecer una cooperación.
La primera concertación fue para la cría de animales destinados a la entidad. Él aportaba el alimento, que adquiría en la tienda especializada del Grupo Empresarial Tabacuba que oferta para los cosecheros, y se quedaba con el 70 % de la producción; actualmente, la masa ya es suya.
“Tenemos cinco granjas de ponedoras en convenio con tres productores tabacaleros, y la empresa conserva un porcentaje de esas gallinas, las reproductoras y las plantas de incubación. Eso nos permite darle continuidad al movimiento de rebaño y, en algún momento, irnos recuperando, entregarles aves a los productores y al sistema de producción estatal”, explica Edel Triana Velázquez, director general de Pican.
Señala que la mayor parte de las aves pertenece a trabajadores privados, quienes deciden el destino de lo que obtienen. En el caso de Reynel, arrendó dos mercados agropecuarios: uno en la ciudad de Pinar del Río y otro en el poblado de Puerto Esperanza, ambos cercanos a las granjas que dirige.
“Vendemos huevos, alguna producción de cerdo, aunque no es mucha, y viandas que entran en pico de cosecha en la finca”, comenta. Añade que los precios son más bajos que los existentes en establecimientos similares.
“Quiero seguir creciendo y haciendo cosas. El combustible nos tiene tensos, porque hay, pero está caro. Debemos realizar bien las inversiones para seguir desarrollándonos”, afirma.
La revitalización
“Volvió la vida a la granja. Vinieron las gallinitas, regresó nuestro trabajo y también el dinerito. Hay que trabajar aquí y cuidar esto hasta donde sea necesario”, asevera Valle González.
Destaca que los beneficios no son solo para el productor, sino además para los trabajadores y la empresa, y concluye: “Esto es bueno para todo el mundo”.
Por su parte, Rodríguez Gort describe como una alegría sin comparación la reinserción laboral. “Cuando una persona cuenta con remuneración económica y estabilidad financiera, casi tiene el 80 % de los problemas resueltos. Hay más ánimo y más deseos de hacer”.
La revitalización del sector agropecuario es esencial. La recuperación de su capacidad productiva incide significativamente en la elevación de la calidad de vida de la población, y los bienes que genera se revierten en seguridad, bienestar y salud.
De todas esas acciones está pendiente el sindicato del sector, con 16 mil 783 afiliados en la provincia, que se destaca por los resultados en las campañas de siembra y el vínculo con los usufructuarios.
Acompañar desde la organización sindical la implementación de las transformaciones económicas y sociales constituye una prioridad para resguardar los derechos de los trabajadores y garantizar que los cambios se reviertan en bonanza para quienes contribuyen cada día, con su esfuerzo, a la disponibilidad de alimentos.
Oportunidades
El director de Pican es máster en Dirección de Empresas y desde que se graduó como ingeniero Industrial en la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca ha laborado en la entidad, al frente de la cual está desde hace dos años.
Este joven, de origen campesino, casado y padre de dos hijos, confiesa ser conocedor de las legislaciones y normas vigentes.
“Hemos avanzado gracias a las medidas para dinamizar la economía y la sociedad. Eso nos permitió ampliar el salario hasta tres veces lo que cobraba cada trabajador”.
Añade Rodríguez Gort que otras acciones implementadas son el arrendamiento de transporte y locales, así como la comercialización de productos que antes no tenían valor económico para la empresa y hoy sí, como la gallinaza. “Logramos utilidades a partir de las producciones cooperadas y de las decisiones que hemos tomado para enfrentar el bloqueo del Gobierno estadounidense; además, cumplimos el encargo estatal”.
Sobre este aspecto puntualiza que entregan huevos a la empresa alimentaria para la elaboración de los pasteles destinados a los adolescentes que arriban a los 15 años, además de asegurar ventas mensuales para embarazadas, sistemas de atención a la familia (SAF), círculos infantiles y hospitales.
“La Ley de Tierra Agropecuaria y Forestal nos da la oportunidad de buscar productores con recursos para lo que se conoce como agricultura por contrato. Les cederíamos la fuerza de trabajo de la empresa; cobrarían más, se beneficiarían más y se aprovecharía mucho mejor ese suelo.
“Necesitamos que la tierra esté en manos de quien la produzca para que esa comida pueda llegar al pueblo y disminuyan los precios en el mercado”.
El estado de conservación de las instalaciones y del transporte, así como la existencia de una fuerza laboral calificada, tanto obreros como especialistas, constituyen fortalezas identificadas para consolidar a la entidad Pican como puntera del país mediante alianzas financieras o productivas.
Sin magia
Los problemas de la economía cubana no se resolverán por una sola vía ni mediante fórmulas mágicas o innovaciones milagrosas. Es la articulación de las distintas formas de gestión, con sus respectivas potencialidades, lo que permitirá ir realizando aportes decisivos, de lo micro a lo macro. Cada cubano al que le vaya un poco mejor representa un paso de avance, y si con su progreso beneficia a otros, entonces se multiplica el efecto positivo.
Dentro de la agricultura en Pinar del Río existen buenas prácticas. Son algunos ejemplos, Pican y las empresas agroindustriales Enrique Troncoso y Los Palacios, esta última sede del acto nacional por el Día del Trabajador Agropecuario. Reproducir esas experiencias, perfeccionarlas y generalizarlas contribuirán a mitigar carencias desde la empatía y la responsabilidad.