Me sorprendió ver el anfiteatro Varona de la universidad habanera repleto de hombres y mujeres (más ellas que ellos) de los diferentes municipios de la capital que llegaron puntualmente al encuentro pese a las dificultades del transporte.
¿El motivo?
Participar en el Festival por la vida efectuado por iniciativa del Centro de Estudios de la Mujer, la Federación de Mujeres Cubanas, la Cátedra del Adulto Mayor, de la casa de altos estudios, la Asociación Nacional de Naciones Unidas, la Federación Estudiantil Universitaria y la Sociedad Cubana de Psicología.
Junto a mí conversé con dos de las alumnas del curso para los adultos mayores que con un año de duración tuvo como lema: La vejez satisfactoria.
Sonia Reyes me habla con satisfacción de sus 70 años y de tener la a oportunidad de graduarse, en esta ocasión, en tan emotivo acto. Así lo expresa una banda dorada que cruza su pecho y que fue una iniciativa del municipio de Marianao.
En el curso, explica, les hablaron de la enfermedad de Alzheimer, del Parkinson, de las afecciones cerebrovasculares, de la violencia en esta etapa de la vida, la depresión y el insomnio.
Considera que recibir tales conocimientos los prepara para la vejez no como un periodo lleno de achaques y por tanto que los convierte en muy vulnerables, sino para saber a qué problemas pueden estar expuestos y cómo evitarlos o enfrentarlos para seguir viviendo la vida lo mejor posible y con calidad.
Elena Mustelier, también de 70 años, agrega los cursos de verano que se les impartieron: de bailoterapia y de computación.
En el transcurso del Festival se dieron varios momentos muy edificantes como la actuación del coro Mariposa, cuyos integrantes son todos adultos mayores y algunos muy mayores, y la demostración de Tai Chi.
Muy interesante y merece un comentario posterior el panel titulado: La mujer mayor. Una mirada desde el imaginario social a las estadísticas con enfoque de género.
