En un lugar mágico, de complicidad natural, contagio de silencios, brisas y sol, como esa pausa necesaria que reinicia el alma y agradece la vida, a solo kilómetros de La Habana, la capital de los cubanos, y en medio de la Sierra del Rosario, Primera Reserva de la Biosfera en Cuba, ubicada en Candelaria, teníamos los artemiseños un paraíso: Las Terrazas.

A pocos días de desandar por su gente y sus sentimientos, de tocar con la mano y el corazón cómo el tiempo hace lo suyo, y los humanos andamos de brazos cruzados (o al menos eso sugiere el entorno), y justo en el Día Mundial de la Salud Ambiental este 26 de septiembre, traigo las nostalgias de un sitio que no merece perderse del mapa.
Sentados enfrente de aquellos palmares con terrazas por doquier hemos conocido de los planes de renovación y desarrollo turístico, de la creación de 1994 del Complejo Turístico Las Terrazas, de la modernidad y la tradición tomadas de la mano, de transformaciones económicas y turismo ecológico sustentable.
También hemos disfrutado de comida criolla, de una comunidad modesta, de la humildad de muchos, del Hotel La Moka, los restaurantes, las cafeterías, el Canopy, el río San Juan y la casa de Polo Montañez, entre otras bondades.

Sin embargo, en torno a esta efeméride, preponderante para la sostenibilidad de los ecosistemas en función de la salud de las generaciones actuales y futuras, nos vulneran algunos miedos, y preferimos dirigir la mirada no a lo que fue, sino a lo que es.
Allí, entre un silencio que duele, hierbazales que crecen, especies invasoras que se tragan el lago, y una desolación incapaz de convertirse en letras y frases hechas, sentimos cómo se pierde un patrimonio.
Las Terrazas, ese ideal del arquitecto Osmany Cienfuegos Gorriarán, fallecido en mayo de 2025, quien unió a cientos de campesinos del lomerío para ofrecerle una mejor vida; el sitio al que Polo Montañez dedicó Pueblo mío, y le decía… “ya te hice tu canción, y no es necesario que me lo agradezcas, eres tú la inspiración, yo solo puse el corazón”, se debate entre carencias de un atroz bloqueo norteamericano y la quietud para concretar decisiones.

Si este día de septiembre constituye en el orbe tiempo para juntar, pensar y hacer; si se instituyó desde 2011, año de creación de la quinceañera provincia, y fue una iniciativa de la Federación Internacional de Salud Ambiental (International Federation on Environmental Health) para sensibilizar y concienciar a la población sobre la salud del medio ambiente, solo convoco muchas miradas para estas terrazas, sus recursos y especies que las habitan.
El Complejo Turístico Las Terrazas, con su comunidad rural de desarrollo sostenible, ubicada a orillas del río San Juan no puede pasar inadvertida.

Si llegó a ser en 2020 declarada Monumento Nacional por su Paisaje Cultural, es urgente rescatar sus valores, su movimiento; mis miedos están en hablar de tanto verde en pasado, mas no en presente y futuro.
Acerca del autor
Desde 2005 el periodismo me abre las puertas en Radio Artemisa, con la posibilidad de reorientar mi carrera al cursar estudios en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Soy licenciada en Educación, en la especialidad de Defectología, y ya había cumplido varias tareas, incluso en la Unión de Jóvenes Comunistas.
Los resultados en el medio radial me condujeron a que, en 2011, al crearse la provincia de Artemisa, ocupara la responsabilidad de Corresponsal Jefa de la Agencia de Información Nacional, nombrada poco después Agencia Cubana de Noticias.
En ese mismo tiempo, alternaba como parte del ejecutivo de la Unión de Periodistas de Cuba, en el territorio, y posteriormente me desempeñé como su Presidenta; hasta que, en agosto de 2014 la dirección del Partido me designó directora del su Órgano Oficial, el periódico El Artemiseño, labor que continúo desempeñando.
Las funciones de dirección siguen aportando a la pasión por el periodismo, de ahí que mantenga publicaciones del acontecer de mi provincia en mi órgano de prensa Artemiseño, y en medios nacionales de comunicación, con mayor estabilidad, y representando tanto de compromiso como de orgullo, en el periódico Trabajadores.


