En una telenovela transmitida por la Televisión Cubana el conflicto de la protagonista era que no podía salir embarazada. Despúes de varios capítulos y consultas médicas se dijo que la causa era porque padecía de ovarios poliquísticos.
Como este diagnóstico no era correcto ni suficiente para explicar la situación, la Doctora en Ciencias Gisel Ovies Carballo, especialista de Segundo Grado en Endocrinología y subdirectora de Asistencia Médica del Instituto de Endocrinología, aclaró en qué consistía el trastorno y lo detalla.
Primero precisa que se presenta en la mujer en edad reproductiva, incluidas las adolescentes, con una periodicidad estimada entre el 7 y el 10 % en dependencia del tipo de población. Se incluye dentro de las enfermedades complejas o multifactoriales.
La comunidad científica cuestionó el nombre de síndrome de ovario poliquístico por no ajustarse a la realidad y ser poco abarcador, explica la doctora Gisel, pues lo que realmente se observa no son quistes, sino folículos ováricos detenidos en su desarrollo. En este proceso participan otras glándulas endocrinas y comorbilidades metabólicas, lo cual va más allá de un trastorno ovárico. Por ello en fecha reciente se le denominó Síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP).
En cuanto al mensaje de la telenovela era erróneo porque la mujer con SOMP sí puede tener hijos para lo cual hay que tratarla con inductores de la ovulación, en tanto un criterio para el diagnóstico de esta afección es la presencia de anovulación o disfunción ovulatoria, caracterizada por trastornos menstruales e infertilidad, que puede solucionarse.
La doctora Ovies Carballo señala que otro síntoma es el hiperandrogenismo clínico o bioquímico, que significa la existencia de manifestaciones clínicas de exceso de andrógenos en la mujer: salida de vellos en zonas no habituales, hirsutismo (exceso de vellos alrededor de la boca y el mentón), acné rebelde a los tratamientos y en ocasiones alopecia androgénica o caída del cabello con patrón masculino, lo cual no es frecuente.
Por último, el tercer criterio para el diagnóstico es que en el ultrasonido ginecológico transvaginal se observe un aumento del volumen ovárico y más de 12 folículos pequeños menores de 9 milímetros en su periferia.
La detección temprana es importante, enfatiza la experta, porque el síndrome va más allá de la esfera reproductiva y actualmente constituye un factor de riesgo cardiometabólico.
Esto se debe a que entre los mecanismos fisiopatológicos que lo producen se encuentra la resistencia a la insulina, lo cual está determinado genéticamente y se agrava con el sobrepeso y los malos estilos de vida.
Esa resistencia el organismo la vence provocando una mayor variación lo que se denomina hipersulinismo compensatorio. En los inicios puede mantener controlados los niveles de glucosa, pero de no tratarse a tiempo ocasiona que se agote el funcionamiento de las células beta del páncreas y por tanto acarrea una prediabetes y puede establecerse una diabetes mellitus tipo 2.
Estos trastornos metabólicos llevan alteraciones en el metabolismo de las grasas que favorecen elevaciones de los triglicéridos. Todo ello ocasiona daño vascular, hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular arteriosclerótica.
Subraya la doctora que estas alteraciones no solo son frecuentes en la que lo padece sino en sus familiares, debido al componente genético. A esto se le denomina agregación familiar, lo cual se ha demostrado en estudios internacionales y recientemente en Cuba.
La tesis de doctorado de la especialista demostró que en la población cubana la mayor frecuencia del SOMP es en las hijas y hermanas de mujeres con esta condición y mayor presencia en diabéticas con dislipidemia y con enfermedad cardiovascular subclínica en familiares de primer grado de ambos sexos.