Icono del sitio Trabajadores

Prepararse para la menopausia

Una compañera de trabajo empe­zó a tener síntomas ginecológicos inhabituales y se preocupó mucho porque pasaba el tiempo y no se le presentaba la menstruación, sino sangramientos irregulares, muy abundantes, y en ocasiones casi inexistente. Y se preocupó mucho porque era una mujer relativamente joven, de 44 años. No se percataba que estaba viviendo un proceso que comienza con el climaterio, que prepara al organismo femenino para el cese o la pérdida hormonal de los ovarios, la menopausia esta que sucede entre los 40 años (precoz) y los 59 (tardía) y se considera como tal cuando transcurre un año de la última menstruación para afirmar que se encuentra ya en esa etapa.

Foto: María Galá

Así lo explica la Doctora en Ciencias Daysi Navarro Despaig­ne, especialista en Endocrinolo­gía y experta latinoamericana en la materia.

¿Acaso usted no ha escuchado comentar en la oficina a una mujer dirigiéndose a la que está sentada a su lado, empapada de sudor, sofocada y abanicándo­se con fuerza: “¡ya estás con tus calores!”. Y este es precisamente uno de los síntomas: las oleadas de calor tan molestas (que pue­den presentarse antes y despúes de la menopausia) y también cambios de humor como irrita­bilidad, depresión, cansancio, insomnio…

Algunas presentan dificul­tades en las relaciones íntimas, aunque, aclara la doctora Day­si, la menopausia no disminuye el deseo sexual, lo que ocurre es sensación de sequedad vaginal o molestias en la penetración, que se pueden atenuar con una buena comunicación y comprensión mu­tua entre ella y su pareja para que se sienta estimulada y deseada. Si es necesario está la opción de acudir al ginecólogo que le indi­cará el tratamiento a seguir.

El envejecimiento ovárico, ex­plica la experta, cambia el patrón hormonal femenino puesto que disminuye la producción de es­trógenos los cuales normalmente favorecen la función cardiovas­cular, el metabolismo, la calcifi­cación de los huesos, las funciones cerebral, sexual y reproductiva.

Esta pérdida va a modificar dichas funciones pero —precisa— para que derive en enfermedad se requieren factores genéticos y cómo ha sido su estado de salud y estilo de vida hasta el momento.

Lo habitual es que en esta etapa de su existencia la mu­jer realice innumerables acti­vidades, tanto familiares como laborales y sociales. Los hijos ya adultos descansan mucho en ellas para el cuidado de los nietos, en la casa hay más de un adulto mayor del que ocuparse y si a esto se agrega que no se comparten de forma adecuada las tareas del hogar, ella en­frenta una sobrecarga y no tiene tiempo para ocuparse de sí mis­ma.

Solemos decir los especia­listas que la mujer en esta edad media es “invisible”, expresa, la doctora Navarro Despaigne, por­que si bien dentro de los progra­mas nacionales relacionados con las féminas están el que se refiere a la etapa reproductiva y al de la adulta mayor, las de edad media­na no tienen una atención especí­fica y la necesitan.

Desde el 2010 existe una maestría en climaterio y meno­pausia que ya cuenta con decenas de graduados. En el Hospital Ra­món González Coro, en La Ha­bana, y en el Instituto de Endo­crinología se brindan consultas especializadas.

Este es un tema en el cual hay que seguir insistiendo para que la mujer esté preparada cuando lle­gue la menopausia.

Compartir...
Salir de la versión móvil