Sin alabanza por sus hazañas, un colectivo avileño se adelantaba a desembalar un nuevo paquete de medidas similares a las que se implementan en los centros de trabajo de Cuba, desde su aprobación hace algo más de dos meses, en la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Y es que cuando iban a las sesiones del Parlamento 176 acciones relacionadas con transformaciones económicas y sociales, combinaba iniciativas con su objeto social, el colectivo de la Empresa de Materiales de Construcción en Ciego de Ávila, donde argumentó sobre el asunto, Yamina Hernández Linares, jefa del grupo de gestión empresarial y control.
“Además de nuestra misión principal que es producir y comercializar materias primas, materiales y productos para la construcción, tenemos 25 actividades secundarias”, subrayó la dirigente.
Mencionó la venta en la modalidad de mercancías de insumos para la producción, piezas destinadas a los equipos de la construcción y la industria; la fabricación de productos y prestación de servicios derivados de encadenamientos productivos; montaje de carpintería; construcción civil de nuevas obras; el apoyo a eventos y actividades de capacitación, entre otras opciones.
El giro económico
A tono con los 23 ejes temáticos de dichas transformaciones socioeconómicas, los trabajadores mueven las estrategias de la empresa identificada con la marca comercial de Avilmat, la cual no escapa al bloqueo energético que afecta en sus predios a la industria, el transporte y las operaciones mineras.
También incide el déficit de energía eléctrica en la disminución de las producciones de yeso calcinado y hormigones, estos últimos limitados por la insuficiente recepción de cemento, debido a la baja producción de ese recurso en las fábricas del país, las cuales, a su vez, influyen en el descenso de la demanda del yeso triturado que se procesa en la planta del poblado avileño de Punta Alegre.
Una amalgama de adversidades impuestas por el bloqueo enemigo y otros avatares. Sin embargo, el colectivo mantiene activos los procesos productivos. Yamina pone el ejemplo de la carpintería que cumple lo planificado al 167 por ciento.
A pesar de las limitaciones materiales, al cierre de julio las ventas alcanzaron el 101.3 %, las utilidades el 136 %, el costo por peso de producción bruta a 34 centavos y el salario medio mensual por encima de los 22 mil pesos.
El soporte social
En reciente acto efectuado en la entidad fue abanderada la brigada del movimiento político Mi Barrio por la Patria, con el objetivo de brindarles ayuda a familias en situaciones de vulnerabilidad, personas de la tercera edad, apoyar el saneamiento ambiental y otras actividades.
Y es que la responsabilidad social empresarial constituye allí un pilar estratégico. Su trabajo comunitario se consolida desde el 2025 con la remodelación de salas en el hospital provincial Antonio Luaces Iraola, el embellecimiento de espacios públicos en la capital avileña, la atención a 10 circunscripciones y la ayuda alimentaria a la comunidad en etapas coyunturales.
“Nuestra empresa es profundamente humana”, destaca Mario Lago Pérez, chef internacional al frente de la cocina en el complejo comercial Yisán, instalación salvada de la inercia por el personal de Avilmat y convertida en una de sus unidades para la prestación de servicios a la población.
“Estoy segura de que los cambios serán exitosos en nuestra solidaria entidad”, afirma Alba Jiménez García, directora de la casita infantil Amiguitos de Avilmat, quien subraya: “Atendemos a ocho hijos de compañeras de esta empresa, tres de madres del sector de la Salud, dos de instituciones de Justicia y uno del Consejo Popular donde nos encontramos”.
Así giran los ejes de la vida para continuar las transformaciones económicas y potenciar el vínculo directo con la comunidad desde la industria de materiales de construcción en Ciego de Ávila.