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Al Casta no lo despedimos

Por uno de esos golpes repentinos que da la vida hemos perdido físicamente a Luis Manuel Castanedo Smith. Para todos era el Casta. Sonriente o serio según el momento. Con una reflexión profunda que daba en el clavo o con un chiste, según la ocasión.

Entre los cargos desempeñados por Castanedo estuvieron: miembro del Secretariado Nacional de la CTC, durante 14 años; integrante del Secretariado del Sindicato Nacional de Trabajadores Azucareros, por 7 años; secretario general de la CTC en La Habana, 11 años. Al fallecer fungía como asesor en la secretaría general de esa organización sindical. Foto: Joaquín Hernández Mena

Un dirigente sindical conocido mucho más allá de reuniones, recorridos e intercambios de oficina porque practicaba la camaradería y gustaba de los encuentros frente a frente, sin poses ni frases rebuscadas, pero fuertes si eran necesarias.

La manera directa de decir y la sensibilidad que siempre mostró para con los periodistas y su misión hacen que su fallecimiento también haya tocado las fibras más sensibles de no pocos colegas, sobre todo de aquellos que desde mediados de la década de los años ochenta tuvimos la encomienda de atender todo lo relacionado con la Central de Trabajadores de Cuba y sus sindicatos. ¿Verdad Margarita, Eva, Tellería y Lantigua?

Escribo estas líneas y recuerdo lo que puede haber sido su última entrevista dada a un periodista, de la que solo publiqué un extracto por la tiranía del espacio. Lo hice resumir 30 años de su vida, marcada, como me dijo, por su profesión de ingeniero industrial, las disímiles funciones cumplidas en el movimiento sindical y el destacado interés por la economía, de todo lo cual se sintió afortunado, en tanto fue una gran oportunidad en su formación como cuadro.

“Te confieso —enfatizó entonces— que mi escuela sindical ha sido la vida, el vínculo con los trabajadores, asumir cuanta tarea me han encomendado y la superación constante, porque un cuadro tiene que estar siempre actualizado. Ángel Villarreal Bravo, quien fue paradigma en el movimiento sindical, me decía: ‘Niño, niño, aquí la esencia está en superarse todos los días, así se gana autoridad’, y es cierto, porque esta no viene con el cargo, hay que ganársela”.

Casta será recordado por su forma de decir y pensar. Las nuevas generaciones de dirigentes sindicales tendrán que ahondar en su pensamiento, porque escribió muchos textos, incluso artículos para la prensa, y dejó otros en informes y agendas para la posteridad. Hasta siempre, amigo, hermano, colega, revolucionario en mayúsculas.

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