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Erradicar la vulnerabilidad alimentaria: prioridad política y ética de Cuba

El viceprimer ministro de la República Oscar Pérez-Oliva Fraga, subrayó que la erradicación de la vulnerabilidad alimentaria constituye una prioridad política ineludible y un imperativo ético para Cuba, al presidir la presentación de los preplanes del país en el marco de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza.

 

Foto: Joaquín Hernández Mena

 

En la ceremonia efectuada en la sede de la misión en La Habana del Programa de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el también ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera denunció el impacto negativo que tiene en la calidad de vida del pueblo cubano el recrudecimiento sin precedentes del bloqueo yanqui mediante la imposición de un brutal cerco energético, al cual calificó como acto de guerra.

«Estas medidas coercitivas unilaterales afectan además la producción agrícola, la distribución de alimentos y su conservación; de forma directa a los sistemas alimentarios y de protección social a las personas más vulnerables e impiden el cumplimiento de nuestra Ley de Seguridad Alimentaria y Seguridad Nutricional», subrayó.
Foto: Joaquín Hernández Mena

Pérez-Oliva Fraga destacó que, en medio de un contexto muy adverso, la nación caribeña implementa 176  transformaciones económicas y sociales para mejorar la calidad de vida del pueblo, aspecto en el que la cooperación internacional en materia de alimentación es un complemento.

«En esta sesión, los representantes cubanos harán la presentación de dos preplanes nacionales concebidos para fortalecer la seguridad alimentaria y la protección social, que consideramos son soluciones concretas y de alto impacto totalmente alineadas con los principios de la Alianza Global», subrayó.

Las iniciativas están dirigidas a favorecer a los 54 municipios que agrupan las provincias orientales de Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín y Las Tunas, por un lado, con el fortalecimiento de los sistemas alimentarios locales para la protección social y la seguridad alimentaria, mientras que, por otro lado, se busca robustecer la protección social focalizada para la seguridad alimentaria y la nutrición.

En conjunto los dos preplanes nacionales solicitan, mediante la Alianza Global, la movilización, en los próximos cinco años, de 320 millones de dólares (USD) para, básicamente, la compra de alimentos, semillas, sistemas de riego y de energía fotovoltaicos; equipos para la cadena de frío y postcosecha, además de otros servicios e insumos.

Por su parte, el Estado cubano aportará a esos propósitos un cofinanciamiento de 140 millones de USD.
Foto: Joaquín Hernández Mena

Soluciones concretas

Al explicar el preplan para el fortalecimiento de los sistemas alimentarios locales, Elizabeth Peña Turuellas, directora nacional de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, detalló que favorecerá a más de 300 mil personas beneficiarias de la red de protección social (educación,  salud pública y comercio interior) y alrededor de un millón de productores asociados a ese programa, de cooperativas y mipymes agroalimentarias, en el oriente del país.

«Como metas aspiramos a aumentar en un 20 por ciento la producción local de alimentos para la red de protección social y sustituir el 10 por ciento de las importaciones de alimentos seleccionados, para el 2030 en relación con el pasado año», señaló la funcionaria del Ministerio de la Agricultura.

En cuanto al preplan para vigorizar la protección social focalizada para la seguridad alimentaria y la nutrición en Cuba, María Molina Gutiérrez, asesora del ministro de Trabajo y Seguridad Social, comentó que la menor disponibilidad de alimentos, el alza de precios y las restricciones a las importaciones, hacen necesario proteger a unas 589 mil personas, en diversas condiciones de vulnerabilidad, con la adquisición de alimentos por 146 millones de dólares, entre otras acciones, en el quinquenio de referencia.

«Aspiramos a fortalecer los sistemas de producción local de alimentos que tenemos en nuestros barrios y comunidades, a partir del marco regulatorio que está presente en la Ley de Seguridad Alimentaria y Seguridad Nutricional; aspiramos a fortalecer nuestras instituciones de protección social, aspiramos atender a esas personas en condiciones de vulnerabilidad», afirmó  Jesús Otamendiz Campos, ministro de Trabajo y Seguridad Social, presente en el evento.

Por su parte, Marcelo Resende, representante de la FAO en Cuba, subrayó que «queremos fortalecer las políticas públicas de derechos universales creadas por el gobierno cubano; sabemos que el momento es duro, sabemos que debemos tener presente la focalización, pero no podemos renunciar a ese principio que creó la Revolución cubana que es un derecho universal a las políticas públicas, a la atención social, la educación y la salud».

A la presentación de los preplanes nacionales de Cuba asistieron de manera presencial o virtual unos 150 representantes de diversos gobiernos, del Mecanismo de Apoyo de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza; del Cuerpo Diplomático acreditado en La Habana, agencias de cooperación, instituciones financieras y otros socios.

Durante la sesión varios expresaron la disposición de apoyarlos, como son los casos de agencias de los gobiernos de Brasil,  México y Rusia, así como las representaciones en la Isla de la FAO, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el de las Naciones para el Desarrollo (Pnud).

La Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza  es impulsada por Brasil desde noviembre de 2024 y la integran más de 100 países, entre ellos Cuba, en cuyo nombre participó el miembro del Buró Político del Partido y primer ministro de la República, Manuel Marrero Cruz, en la primera reunión de líderes de la iniciativa, efectuada en Doha, Catar, a principios de noviembre del pasado año.

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