Celia de la Serna Llosa, la madre del Che, fue una apasionada defensora de la Revolución cubana.

Quienes la conocieron la caracterizan así: apasionada, impetuosa, cautivadora, ágil de mente, temeraria, osada, exteriorizaba sus ideas en cualquier parte, polémica y agresiva cuando las circunstancias lo reclamaban, muy preocupada por sus hijos.
Este año se cumplen 120 de su nacimiento y vale recordarla no solo como la mujer que le dio vida a Ernesto Guevara de la Serna, el inolvidable comandante guerrillero y constructor en Cuba de una sociedad nueva, sino como revolucionar de fuertes convicciones forjadas al calor del ejemplo de su hijo mayor.
Una locura pensó la familia
Cuando se difundió la noticia de que en México se había detenido a un grupo de revolucionarios encabezados por Fidel Castro y dentro de ellos se encontraba el médico argentino Ernesto Guevara, la familia pensó que era una locura más cuando el hijo les envió una carta donde decía que su futuro estaba ligado a la Revolución cubana. «O triunfo con esta o muero allá»
La madre trató de disuadirlo angustiada por su suerte pero la respuesta fue: «no creo de vos que prefieras un hijo vivo y Barrabás a un hijo muerto en cualquier lugar, cumpliendo con lo que él considera su deber.»

Vinculada para siempre con Cuba
Supo con renovada angustia del desembarco de los expedicionarios del yate Granma y que la prensa internacional daba por muertos a Fidel, a Raúl Castro y al médico Ernesto Guevara, junto a los demás hombres de la expedición.
El 31 de diciembre la familia recibió una curiosa nota donde el hijo les decía:
«Queridos viejos: Estoy perfectamente, gasté solo dos y me quedan cinco. Sigo trabajando en lo mismo, las noticias son esporádicas y lo seguirán siendo, pero confíen en que Dios sea argentino, un abrazo para todos. Tete»
A partir de ese momento Celia se convierte en activa colaboradora del comité del Movimiento 26 de Julio creado en Buenos Aires. Conoce lo que ocurría en Cuba a través de los reportes de corresponsales estadounidenses que visitaron la Sierra Maestra y del periodista argentino Jorge Ricardo Masseti quien le llevó una grabación con la voz de Ernesto ya convertido en el Che.
Otro de sus hijos, Juan Martín, narró que el triunfo de la Revolución se convirtió para Celia en algo muy importante. «Fue para ella como un renacer».
En los primeros días de enero de 1959 se reencontró con el Che, después de seis años de ausencia no pudo contener las lágrimas.

Aquel hijo que en su país lo habían declarado no apto para el servicio militar se había convertido en un prestigioso comandante guerrillero.
«Cuando uno llega a Cuba, escribió Celia, recibe un soplo de aire vivificante. Es que ha asistido al despertar de un pueblo».
Visitó varias provincias, centros de trabajo y culturales, se emocionó al conocer a Rosario, la madre de Frank y Josué País…
A su regreso a Argentina se dedicó a difundir la realidad de la Revolución cubana y ella misma escribió artículos profundos y analíticos en la prensa. Además impartió conferencias en su país y en Brasil para enfrentar las campañas tergiversadoras y mentirosas sobre la Revolución cubana.
Vivió con los cubanos los momentos dramáticos de la Crisis de Octubre y a su regreso a Buenos Aires encontró que estaba señalada como peligrosa por los registros policiacos.
Detenida, juzgada y condenada a prisión
Fue detenida bajo la acusación de llevar «propaganda roja», sometida a juicio y condenada a prisión en la cárcel correccional de mujeres de Buenos Aires.
Allí había mucho frío y ella estaba enferma de los pulmones.
Dos meses después cuando logró salir libre, viajó a Uruguay y cuando el Che le propuso ir a Cuba le respondió que permanecería en ese país suramericano para continuar la defensa de Cuba.

Una confusión no aclarada
Una campaña desinformadora y una carta del hijo que no comprendió (él partía para una misión internacionalista en el Congo y no podía revelarlo) la llenaron de confusión.
En la misiva el Che le decía que iría a cortar caña por un mes y los próximos cinco años, se dedicaría a dirigir una empresa. Ella no entendía por qué había dejado de ser ministro de industrias, y las campañas tergiversadoras hablaban de desavenencias entre él y Fidel.
Ella pidió explicaciones y le dijo: «y no es la mamá la que está hablando sino una vieja señora que aspira a ver el mundo entero convertido al socialismo» y agregaba: «creo que si hacés lo que has dicho no vas a ser un buen servidor del socialismo mundial»
La carta en que ella le decía esas cosas también fue manipulada por la campaña enemiga.
Celia le entregó la carta a una persona que se quedó con ella. El Che partió para el Congo el primero de abril de 1965 y la fecha de la carta de la madre era del día 14.
La ausencia del Che en Cuba desató otra campaña difamatoria.
Celia enfermó de gravedad quería hablar con el hijo y no entendía por qué no era posible. Esto la llenaba de angustia porque le decían que el Che estaba bien y que en cualquier momento se comunicaría con ella .
Pero su mal se agravó y fue internada en un sanatorio donde murió el 18 de mayo.
Nunca leyó la carta de despedida del Che a sus padres.
En las selvas del Congo, cuatro días después, el Che recibió la noticia mediante una carta del Comandante en Jefe Fidel Castro de la gravedad de su madre. Más tarde dijo el Che que seguramente ella ya estaba muerta y la carta lo preparaba para ese hecho.
Sobre ello escribió «solo sé que tengo una necesidad física de que aparezca mi madre y yo recline mi cabeza en su regazo magro y me diga: mi viejo, con una ternura seca y plena…
Acerca del autor
Graduada de Periodismo en 1974 y Master en Ciencias Políticas de
enfoque Sur, Al graduarse pasó a atender temas históricos e
ideológicos y viajó a varios de los antiguos países socialistas. Al
pasar al periódico Trabajadores, escribió para el Suplemento de
salud durante varios años y realizó la cobertura del segundo
contingente de la brigada médica en Guatemala. Posteriormente fue
jefa de la edición digital y subdirectora editorial hasta mayo de 2025
que se jubiló y se recontrató en la publicación. En el transcurso de
su ejercicio profesional Ha ganado premios en concursos
periodísticos y de humorismo.


