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En EISA Camagüey todo se transforma 

Estar meses sin reparar algún motor, llegar a casa temprano y sin estar embarrados de grasa o que lo que se pudiese hacer en todo el día fuera laborar en el huerto o pintar, es algo que tuvo, por meses, muy preocupados a los más de 70 trabajadores de la filial camagüeyana de la Empresa Integral de Servicios Automotores José Smith Comas.
La instalación de paneles, como asegura Heriberto Martínez León, les ha permitido mejorar el trabajo y la atención y estimulación de sus obreros. Foto: Gretel Díaz Montalvo
Como cuenta su director, Geovany Hernández Figueroa, históricamente en esas instalaciones se remotorizaban unos 20 medios de transporte mensualmente, pero, desde hace meses, esos números han disminuido a cero.
Los de EISA Camagüey se especializan en la reparación de motores, bombas de inyección, rectificación de tapas de block y cigüeñales, así como de partes, piezas de componentes y agregados. Igualmente realizan chapistería, pintura y alineación de luces. Por años destacaban, pero la carencia de recursos y, en los últimos años, la situación electroenergética los ha obligado a cambiar.

Tiempos de cambios

La realidad de EISA se había complicado. Los innovadores continuaban apelando a la inventiva y buscando soluciones impensables y eso les permitía sobrevivir, como detalló Alejandro Valdivia Ríos, mecánico que trabaja en la filial agramontina desde 1984.
“Aquí siempre, apunta Valdivia Ríos, nos esforzamos en reparar equipos. El bloqueo nunca nos ha dejado avanzar, así que la búsqueda de soluciones es constante”.
Sin embargo, como confirma su director, tuvieron que bajar el régimen de trabajo. “El personal de aquí lleva años, agrega, y no queríamos perder a nadie, así que nos poníamos a hacer otras labores cuando no teníamos electricidad. Pero, ha habido semanas que las horas de corrientes las ponían en la noche y sin combustible no podíamos hacer mucho”.
Eso no podía continuar, por lo que se dispusieron a aprovechar todas las oportunidades. Primero acondicionaron naves para su alquiler, ampliaron, luego, sus servicios y conveniaron con terceros para que pusieran los agregados necesarios y ellos la mano de obra.
También cuentan con una tienda donde además de elementos que diseñan, como hornillas para carbón, venden productos de otras entidades que pertenecen al sector de industrias, como pintura, y obtienen ingresos.
Esas opciones, unidas al deseo de los trabajadores es la fórmula que les ha permitido pensar, incluso, en triplicar el salario, como cuenta Heriberto Martínez León, secretario general del buró sindical.
Como dice Alejandro Valdivia Ríos la labor innovadora es fundamental en la entidad y es lo que ha permitido salvar la vida de cualquier motor. Foto: Gretel Díaz Montalvo

 

Pero eso no es todo. Ya asumieron una primera inversión para el cambio de matriz energética con la instalación de una batería de paneles fotovoltaicos que sostienen las labores del área socio administrativo, pero como cuenta Martínez León, se aspira, para el venidero año, “contar con un taller donde la energía sea limpia y podamos trabajar más horas”.
Los trabajadores de EISA Camagüey se enfocan en continuar reparando ambulancias y carros fúnebres y en entregar un ampirol y una carreta mensualmente a Comunales para la recogida de desechos, gracias al ingenio de los innovadores que aprovechan los camiones que se dan de baja. Pero, igualmente transforman maneras de hacer para generar ganancias y coordinan para ensamblar en sus predios carros eléctricos y consolidan otros proyectos con nuevos actores económicos.
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