
Nuestro periódico, desde el 2 de febrero del 2026 espera por alguna explicación para Esther Teresa Estrada Alonso, jubilada y otrora secretaria general de su sección sindical, quien reclamaba al Ministerio de Salud Pública y pedía una ayuda del Sindicato Nacional del sector sobre una redistribución salarial que consideraba le correspondía en la Base Nacional de Urgencias Médicas, donde jamás se la dieron.
Asimismo, y dada la importancia que revisten los temas, tampoco recibimos respuesta a las denuncias hechas sobre los robos en el Estadio Universitario Juan Abrantes, conocido como el Seder; o las condiciones en que se encuentran las canchas deportivas del Casino Deportivo, publicadas el 2 y 16 de marzo del 2026, respectivamente.
Como si fuera poco, el pasado 24 de agosto abordamos el problema del abasto del agua en el Consejo Popular de Vista Alegre, en el habanero municipio de Diez de Octubre, y ni siquiera le ha llegado una satisfacción a la lectora por parte de las autoridades responsables. Tampoco recibimos, al menos una explicación del gobierno de Centro Habana acerca de lo sucedido en la dulcería Doña Alicia, donde no aceptaban transferencia, tal y como denunciamos en un comentario del colega Gabino Manguela.
Más allá de las leyes aprobadas sobre la responsabilidad de las entidades estatales de contestar a quienes escriben a un medio de comunicación, nunca debería ser una opción callar o ignorar. Los que pierden credibilidad no somos nosotros, sino quien hace del silencio su contesta.
