Desde que se dieron a conocer y aprobaron por la Asamblea Nacional del Poder Popular las 176 transformaciones económicas y sociales se han convertido en el centro del debate familiar, laboral y popular. Para algunos economistas es la más amplia apertura de Cuba en décadas; para los sociólogos el programa de mayor impacto en la vida nacional con lógicos peligros de desigualdad; para los trabajadores la guía que puede permitir la construcción de una nación próspera y sostenible.

Por supuesto, la implementación no es coser y cantar. Ha llevado revisión y emisión de normas legales, levantar ataduras, explicar cambios a empresarios, inversionistas, al sector privado, estatal y cooperativo, y lo más importante: escuchar al pueblo, pues como dijo el Presidente Miguel Díaz-Canel, lo que se tenga que rectificar hay que hacerlo sin susto y sin miedo.
Pronto llegamos a los tres meses de la aprobación de esas transformaciones y no son pocos quienes están deseosos de palpar resultados concretos en temas cruciales como la alimentación, el agua, el transporte, el mercado cambiario, la electricidad, empresas estatales con salarios atractivos, menos inflación, más producción agrícola, más comercio interno y externo, en general, mejor respiración para una vida difícil y dura desde la Tarea Ordenamiento.
La comunicación debe pasar de lo cuantitativo a lo cualitativo. Nos toca llegar con ejemplos: las farmacias privadas autorizadas, las casas de cambio, la empresa que dejó de estar en pérdida, el proyecto de desarrollo local que está resolviendo un problema de la comunidad, el encadenamiento productivo que deja ganancias a todos los actores y permite aporte real a la economía del país para redistribuir luego a los sectores más vulnerables.
No se trata de correr sin aprender a gatear. Se necesita avanzar en prioridades que permitan a todos abrazar con optimismo estas ideas, discutidas también en el 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba. El visor para mirarlas debe tener la sombra del ladrillo de nuestra foto de portada como resguardo, y la imagen transformadora de la excavadora a lo lejos. Cualquier otro camino sería fatal.

