La Casa de México Benito Juárez, en La Habana Vieja, abrió sus puertas, desde el viernes 11 de septiembre, y hasta el venidero 20 de octubre, a la exposición Visiones compartidas, del fotógrafo cubano Roberto Chile, Premio Nacional de Periodismo José Martí, una figura esencial de la creación visual contemporánea de Cuba. La muestra reúne una selección de obras que recorren parte de su trayectoria y, al mismo tiempo, propone un diálogo con once artistas cubanos contemporáneos, convocados para reinterpretar las visiones del maestro desde sus propios universos estéticos.

Más que una exposición individual, el proyecto se presenta como un ejercicio de intercambio, memoria y creación colectiva. Las imágenes de Roberto Chile, reconocidas por su capacidad para registrar momentos decisivos de la cultura cubana y por su particular sensibilidad hacia los protagonistas de la vida política, social y artística de la isla, sirven como punto de partida para nuevas lecturas. Cada creador participante observa, transforma y devuelve esas imágenes desde una perspectiva personal, construyendo un entramado de resonancias entre fotografía, pintura, dibujo y otras expresiones visuales.

La propuesta curatorial de Visiones compartidas parte de una idea de comunión artística. Las obras de Chile no aparecen como piezas cerradas, sino como detonantes capaces de generar nuevas preguntas y asociaciones. En ese proceso, los artistas invitados dialogan con sus encuadres, sus personajes, sus atmósferas y sus preocupaciones temáticas. El resultado es una exposición en la que distintas generaciones y lenguajes convergen para revisar la memoria cultural cubana y sus múltiples formas de representación.
“Hay un río inmenso donde todas las miradas confluyen, donde las corrientes del arte se abrazan y los horizontes se funden en uno solo. De ese río nace este proyecto: Visiones compartidas, una travesía por las aguas profundas de la creación, donde la fotografía y otras manifestaciones de las artes plásticas se convierten en almas que se encuentran y dialogan sin palabras hasta traspasar fronteras”; expresó Chile sobre su proyecto.
La presencia del Premio Nacional de Artes Plásticas Roberto Fabelo, uno de los artistas cubanos más reconocidos internacionalmente, añade a la muestra una mirada marcada por la imaginación, la ironía y la exploración de la condición humana. Dausell Valdés, Rubén Fernández y Luis Enrique Camejo incorporan, desde sus respectivas prácticas, aproximaciones que enriquecen el diálogo entre realidad, paisaje, memoria y representación.
A esta conversación se suman las propuestas de Vicente Hernández, Douglas Pérez, Agustín Hernández Carlos, Jorge César Sáenz, Eduardo Méndez Navarro, Alejandro Gómez Cangas y Daniela Águila, quienes amplían el campo interpretativo de la exposición. Sus obras no buscan reproducir las fotografías de Chile, sino establecer con ellas una relación crítica y creativa. Cada reinterpretación transforma la mirada original y la sitúa en un territorio nuevo, donde la experiencia individual se cruza con los símbolos compartidos de la cultura cubana. Con sus respectivas obras, los once pintores incluidos en la exposición aportan voces singulares y una manera particular de comprender la imagen, pero todos participan en la construcción de un mismo tapiz de infinitas hebras.
“La premisa es sencilla como un latido, pero profunda como un sueño: compartir imágenes que guardan historias, emociones y paisajes del alma cubana, para que cada artista las habite y las transforme desde su infinitud. El fruto de este diálogo es un conjunto de obras inéditas salidas del intercambio, los hallazgos y la exploración compartida”; enfatiza Chile.
En la exposición de la Casa de México Benito Juárez, esa labor documental adquiere una nueva dimensión. Las fotografías dejan de ser únicamente testimonios de una época o de determinados personajes y se convierten en materia viva para la creación. Al ser reinterpretadas por otros artistas, las imágenes se abren a significados diversos y muestran que la memoria nunca es estática: cambia con cada mirada, con cada contexto y con cada generación.
El encuentro también pone de relieve la riqueza de la escena artística cubana contemporánea. La diversidad de estilos, técnicas y preocupaciones presentes en la muestra permite apreciar un panorama plural, alejado de cualquier visión única o uniforme. En sus obras conviven la figuración, la experimentación, la evocación histórica, el comentario social y la exploración poética de la imagen.
“Aspiramos a que Visiones compartidas sobrepase las paredes de una galería, por eso proyectamos un libro, para que su aliento traspase el muro y despierte preguntas más allá del espacio físico, otro puente hacia el mundo, una vía para que esta sinfonía visual cruce fronteras y siembre encuentros. Porque cuando las miradas se entrecruzan con pasión y entrega, lo que nace deja de ser de uno para volverse de todos”; enfatiza Roberto Chile.

La Casa de México Benito Juárez se convierte así en un espacio de diálogo cultural entre Cuba y México. La exposición propone una reflexión sobre la manera en que el arte puede tender puentes entre diferentes expresiones de las artes visuales (fotografía, dibujo y pintura), épocas y sensibilidades.
La muestra invita a recorrerla como quien participa en una conversación. Sus imágenes hablan de Cuba, pero también de la memoria, la identidad y la capacidad del arte para renovarse a través del encuentro. En ese cruce de miradas, los creadores construyen una narrativa colectiva: una obra común compuesta por voces distintas, unidas por la voluntad de mirar, reinterpretar y devolver al público nuevas formas de entender una misma realidad.

