Sancti Spíritus.- Más que discernir sobre cifras, el colectivo de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos Rafael Gómez Mayea, de esta provincia, aprovechó la asamblea de presentación del plan y el presupuesto para exponer nuevas maneras de producir, comercializar y sostener la actividad cultural en un contexto de constantes obstáculos.
Según el debate suscitado en la reunión sindical, el presente obliga a mirar más allá de las cifras planificadas. Limitaciones concretas —entre ellas la falta de combustible y los apagones— para garantizar presentaciones, el cierre de la mayoría de los hoteles —una de las principales fuentes de ingresos de la entidad— y las restricciones del mercado interno demandan alternativas urgentes.
“Si los espacios tradicionales disminuyeron o están extintos nos toca crear otros. Si surgieron nuevos actores económicos tenemos que aprender a relacionarnos con ellos. Si existen posibilidades de colocar nuestros productos en el exterior debemos tener listas las condiciones para aprovecharlas”, expuso Julio Pérez Luis, director de la entidad.
Desde su experiencia laboral, Esther Gómez Jiménez argumentó que “no basta con disponer de agrupaciones y solistas de calidad, es necesario construir un producto cultural competitivo, capaz de insertarse en diferentes mercados y responder a las preferencias de públicos cada vez más exigentes.
“Una mejor preparación de los productos puede contribuir a negociar precios más favorables y, por ende, a incrementar los ingresos. A la par, que las unidades artísticas sean más competitivas, la empresa debe demostrar también cuánto las apoya: desde la atención y la promoción hasta la búsqueda de nuevos escenarios y clientes”, apuntó Esther.
Planificar en tiempos difíciles también significa cambiar métodos y maneras de hacer. Al calor de las 176 transformaciones económicas y sociales, ese colectivo espirituano las visualiza como una oportunidad para modificar estructuras, descentralizar facultades y hacer más eficiente la gestión cultural.