Hay historias que contar y ser escuchadas con interés como el caso de la doctora que ejerce donde mismo es paciente: el Instituto de Hematología e Inmunología (IHI), también escenario de otro hecho llamativo.
Esta otra historia también la cuenta en Facebook el Investigador Titular Dr. C. Armando Rodríguez Batista, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, quien trata sobre por qué resalta el papel de una ciencia que muy pocos asocian con el IHI.

Comienza el post con una cita del psicólogo Raúl Martínez Triana, quien ha dedicado 45 años al Instituto Dr. José Manuel Ballester Santovenia que este próximo primero de diciembre cumple seis décadas. Dice:
Hay lugares que no se miden por el tamaño de sus edificios ni por la modernidad de sus equipos. El Instituto de Hematología e Inmunología de Cuba es uno de esos lugares.
Su afirmación está basada en que al tratar enfermedades poco frecuentes como la hemofilia, leucemias y anemias hereditarias hace que se hable menos de esta institución habanera que desde el 16 de junio de 2018 está en calle 19, entre 8 y 10, Vedado.
Esa sede fue inaugurada por el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez y José R. Machado Ventura, quien como ministro de Salud fue fundador el primero de diciembre de 1966, siguiendo la idea de Fidel para desarrollar las especialidades médicas en Cuba.
Entonces estaba en San Francisco (Calle 100) y Perla, Reparto Altahabana, municipio Boyeros, en La Habana dentro de los hospitales General Docente Enrique Cabrera y Pediátrico Universitario William Soler, con locales de almacenamiento cerca de la antigua Unidad Psiquiátrica Gali García.
Aumentaba la dispersión que el Centro para la Atención Ambulatoria de pacientes con enfermedades hematológicas crónicas de origen genético (hemofilia y drepanocitosis) estaba en calle K No. 15039 entre 7ma. y D, Altahabana.
Desde aquellos primeros tiempos —con espacios compartidos, escaso personal y limitados recursos— la institución desarrolló una trayectoria que la sitúa entre los principales centros cubanos dedicados a la atención, la investigación y la formación en hematología e inmunología.
La grandeza del IHI
Según el post del ministro, el psicólogo Martínez Triana dijo:
Pero la grandeza del Instituto no se mide solo en sus logros científicos. Se mide en las pequeñas historias que ocurren a diario entre sus paredes.
Una de esas pequeñas historias es la del área de Psicología iniciada con dos psicólogos y un psicometrista que entre otros temas tuvieron que abordar asuntos tan delicados como dar malas noticias a pacientes y familiares.
Una muestra de la sensibilidad del colectivo del IHI es haber acudido a la Psicología para desarrollar maneras humanizadas de transmitir resultados tristes de diagnósticos, sobre todo, a padres de niños con hemopatías malignas.
Según Martínez Triana, siempre han estado aprendiendo a sortear las dificultades, pues «No se trata solo de decir la verdad; se trata de cómo decirla, de sostener a quien recibe el golpe.”
En ese sentido, en sus 60 años, el Instituto atiende a los pacientes, pero también forma a su colectivo en un comportamiento ético llevado a la práctica con un trato respetuoso entre sí y con los enfermos, sin que nadie se aísle o se sienta superior dentro de los reconocimientos incluso internacionales.
Según las valoraciones de este profesional, citadas en el post, en el Instituto aprenden que el buen investigador no es solo quien domina la metodología, sino quien tiene vocación y que la ciencia no es patrimonio exclusivo de nadie en particular, sino que todos convergen en un propósito común.
«Esa combinación no siempre está presente —no es solo quien aplica la ciencia, sino quien trata de navegar dentro de la ciencia y hacerla avanzar a la vez que la atención».
Refiere que según un estudio conjunto con la Facultad de Psicología reveló que detrás de la autoridad médica hay un ser humano que teme, que duda, que carga con una responsabilidad inmensa. «Ven en la muerte una derrota casi personal».
Esa comprensión transformó la manera de abordar el acompañamiento —no solo a pacientes y familias, sino también al personal de salud.
Raúl Martínez Triana explica:
La actitud ante la enfermedad empieza por la actitud que tienen los médicos ante la enfermedad, y esa actitud se aprende, se transmite, se hereda. En ella influye hasta la cosmovisión de cada individuo, su religiosidad, su comprensión del mundo.
El Dr. C. Armando Rodríguez Batista relata:
Raúl recuerda a una muchacha joven, de 18 o 19 años, con un niño pequeño, a quien le habían diagnosticado leucemia. Cuando supo el diagnóstico, dijo que se iba, que no quería seguir el tratamiento. El doctor Espinosa, jefe del Servicio de Adultos en aquel momento, llamó a Raúl. La muchacha estaba en la cama, virada hacia la pared, sin hablar, sin mirar. Raúl se sentó y habló. No sabe cuánto tiempo. Ella no se viró, no dijo una palabra. Cuando ya no pudo más, se fue.
Después, Espinosa lo llamó: la muchacha no se había ido. Había aceptado empezar el tratamiento.
Esa historia, como tantas otras, se ha convertido en una enseñanza para los nuevos psicólogos que llegan al departamento. «Siempre el que viene tiene ese temor de enfrentarse a situaciones de este tipo».
Como miembro de la familia del IHI, e inevitablemente bajo su mirada de psicólogo, Raúl Martínez Triana afirma:
Hoy, el Instituto enfrenta desafíos enormes. La escasez de medicamentos, la ausencia de médicos importantes que han viajado y se han radicado en otro lugar —lo que ha ocurrido en toda la sociedad en diferentes perfiles—, la presión de un sistema de salud que lucha por mantenerse a flote. Es un tiempo difícil.
Así habla con firmeza cuando habla del futuro desde un presente difícil.
Acerca del autor
Licenciado en Periodismo y licenciado en Ciencias Sociales, autor de El Foro en Cubahora, jubilado y reincorporado en la Redacción Digital de Trabajadores, donde escribe las secciones LA GUAGUA y EN 500 CARACTERES, fue corresponsal del periódico Vanguardia en tres de las seis regiones de Las Villas, Jefe de Redacción fundador del periódico Escambray, Corresponsal Jefe de la Agencia de Información Nacional (actual ACN) en Sancti Spiritus, colaborador de Radio Progreso, Prensa Latina y Radio Sancti Spíritus; así como Jefe de Información, Subdirector y Director del periódico Vanguardia, donde administró sus foros de discusión.



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